La visita de AMLO y el futuro de Bonilla 

Por El Informante

La visita de AMLO y el futuro de Bonilla

Sin duda muchas antenitas de vinil estarán muy pendientes de las señales y mensajes que puedan generarse en la próxima visita de Andrés Manuel López Obrador a la entidad. El primer mandatario estará por estos rumbos durante la segunda semana de julio donde inaugurará la prepa militarizada en Tijuana para después dirigirse al Valle de San Quintín, en donde pondrá en marcha una nueva clínica del IMSS.

Si hace unos meses la visita del primer mandatario se convirtió en una pasarela de aspirantes a candidaturas desesperados por obtener bendiciones o señales favorables, ahora lo que está en juego es el futuro laboral de algunos funcionarios salientes.

Lo que a muchos les quita el sueño, es saber cuál puede ser el destino del gobernador Jaime Bonilla Valdez. Quienes saben de valores y cotizaciones en el universo de la meritocracia política, dicen que a Bonilla le tienen que reservar un premio grande, pues entregó muy buenas cuentas electorales al presidente.

Mal que bien, si se considera que desde hace un buen rato es el hombre fuerte de Morena en la entidad y el enlace directo con López Obrador, se puede concluir que Bonilla, ya sea como candidato o como gobernador, consiguió tres triunfos contundentes para Morena en 2018, 2019 y 2021. Además, Bonilla “se sacrificó” al postularse para gobernador en 2019. Sabido es los planes originales eran que el hoy gobernador saliente se postulara en 2021 para garantizar que gobernaría un periodo de seis años y que si se postuló en 2019, aún a sabiendas de que podría acabar gobernando sólo dos años -como al final ocurrió-, fue por petición personal del Presidente.

El sacrificio y las buenas cuentas, dicen los que saben, son muy apreciados en Palacio Nacional y bien valen una secretaría de estado. ¿Cuál secretaría? Esa es la pregunta del millón. ¿Es un sueño guajiro hablar de Gobernación? Tampoco se puede decir que la mandamás de Bucareli, Olga Sánchez Cordero, esté muy firme en el cargo y más de una vez en radio pasillo le han cantado las Golondrinas.

A muchos les suena como algo inverosímil, pero lo mismo se decía de Francisco Blake Mora en 2011. Nadie pone en duda que el destino de Bonilla pueda ser el gabinete federal, pero pocos creen que pudieran darle el premio políticamente más gordo. Ahora bien, si Bonilla se va a Tenochtitlán, ¿a quiénes se llevaría con él? ¿Será como cuando Blake se llevó a una horda de bajacalifornianos a despachar en Bucareli? Por ahora son las preguntas que flotan en el aire.

Constancia entregada

Pero si el futuro del gobernador saliente le quita el sueño a varios apostadores, también el futuro inmediato de la ahora gobernadora electa, Marina del Pilar Ávila Olmeda, está dando de qué hablar en la entidad.

Marina del Pilar acaba de recibir su constancia oficial que la acredita como gobernadora electa. En una sencilla ceremonia con unos cuantos invitados, la futura Gobernadora dijo que está trabajando en la conformación de su gabinete y que hasta el momento lo único seguro es que su coordinador de campaña, Catalino Zavala, se encargará de encabezar la transición.

Por ahora se ha cuidado de no barajar más nombres. Algunos, incluso, se preguntan si es que Marina del Pilar optará por retornar a la alcaldía de Mexicali para concluir su encargo. Legalmente puede hacerlo, pues es alcaldesa con licencia y ya se sabe que su suplente, Guadalupe Mora, no es precisamente su mejor amiga y no ha quedado en los mejores términos que digamos con el equipo morenista luego de su velado apoyo a la candidatura Jorge Hank Rhon.

Hay quienes dicen que sería positivo para Marina concluir su labor como presidenta municipal para que no la anden acusando de “chapulina”, pero su círculo más cercano le aconseja que mejor no retorne. Lo ideal, dicen, es que la gobernadora electa se concentre al máximo en el armado de su equipo y en el inevitable estira y afloja que se va generando dentro del proceso de entrega y recepción de la administración.

La alcaldía siempre desgasta y la pondría en riesgo de sufrir algún tropezón inesperado. De cualquier forma, por lo menos hasta ahora Ávila Olmeda no ha descartado su regreso, aunque si se trata de hacer apuestas, la verdad es que es muy poco probable.

Reapertura gradual

Donde andan con las pilas muy puestas es en la Secretaría de Cultura, donde por fin retornan las actividades presenciales. Y vaya forma de retornar. Este jueves por la tarde, el secretario Pedro Ochoa Palacio estará inaugurando en el Ceart Tijuana la exposición Alegoría y Virtud de Baja California a cargo de Juan Ángel Castillo, que incluirá entre sus piezas un mural temático de once metros sobre la ciudad de Tijuana que sin duda dará de qué hablar.

El evento se desarrollará con todas las medidas de sana distancia y cupo limitado, pero es una extraordinaria noticia que al fin podamos volver a disfrutar de expresiones artísticas en vivo y a todo color y no solamente a través del Zoom. Hay que decir que Ochoa y su equipo han andado también de lo más activos en el Valle de San Quintín, en donde han vuelto los cursos y talleres presenciales y que sin duda aprovecharán al máximo estos meses de gestión que restan.

Perdieron la brújula

Ahora sí, viendo las cosas frías tras las campañas y con los contundentes resultados del pasado 6 de junio, podemos hacer la pregunta: ¿A qué le tiró el PAN en estas elecciones en Baja California?

Cierto, las alianzas que hizo se dieron desde el plano nacional, pero en Baja California el único beneficio que pudo haber tenido de ir de la mano del PRI era eliminar a Jorge Hank Rhon como rival en la lucha por la candidatura y, bueno, ya vimos cómo terminó eso cuando el empresario de las apuestas aceptó poner el morado del PES a su rojo chaleco.

Al final de cuentas la alianza con el PRI no le sirvió más que para cargar compromisos con la militancia del tricolor, pero a la hora de la hora, seguramente los priistas votaron por Hank para la gubernatura y no por Lupita Jones. Es más, seguramente el matrimonio con el Revolucionario Institucional le costó algunos votos de panistas de hueso azul.

En cuanto a la unión con el PRD, el partido del sol azteca realmente no figura en Baja California, eso lo sabemos. La única posibilidad que tenían de aportar –o neutralizar- algo era sí Julián Leyzaola hubiera podido y querido repetir como su gallo en la contienda. Pero claro, al teniente coronel también le tenía listo el plato el PES… y también ya sabemos lo que pasó ahí, con todas las trabas que le puso el gobierno estatal.

Y aunque sorprendió el bajo porcentaje que se llevó Jorge Ramos en la lucha por la presidencia municipal de Tijuana, lo cierto es que en las otras candidaturas a “Va por Baja California” no se le veía posibilidad alguna. Simplemente no forjaron figuras que pudieran levantaran entre el electorado la idea de que realmente ofrecían una opción diferente, esto además de cargar con el lastre de gobernantes blanquiazules que dejaron mal sabor de boca.

En cuanto a Lupita, el experimento nomás no resultó. La campaña de plano se desinfló en el último par de semanas y, ya sin brújula y consiguiendo titulares más por los pleitos con Hank que por otra cosa.

Ahora al PAN estatal no le queda más que lamerse las heridas electorales tras haber quedado en un tercer sitio en la elección a gobernador. En eso sí le puede ayudar con su experiencia el PRI.