La Unión Europea, milagro político, Parte 2

Por Adriana Zapién y Valente García de Quevedo

Comenzaré entonces con el húngaro Oszkar Jászi, defensor de una federación de estados europeo, que en 1914 dijo “Por más terrible que sea la devastación causada por la guerra de hoy, la única esperanza que mantenemos viva al respecto es que de ella emerja una generación más valiente, más democrática, más honesta y más seria que sea más consciente de su propio valor y más orgullosa de su dignidad humana. Una generación que sea lo bastante fuerte para crear unos Estados Unidos de Europa”. Y sin duda así fue.

La Unión Europea, como la palabra lo dice es una unión de países europeos, veintisiete en total, que se organizan económica y políticamente. Como además se comprometieron a que jamás se pelearían entre ellos tenían que impulsar la cooperación económica provocando que la interdependencia del comercio redujera la posibilidad de conflictos.

Así se forma en 1958 la Comunidad Económica Europea, creando un mercado único con los mismos países con los que inició todo en 1950 como les conté la semana pasada Francia, Alemania Occidental, Italia y Bélgica Países Bajos y Luxemburgo.

Comenzaron con lo económico y siguieron con lo político, resolviendo en conjunto temas de seguridad, justicia, migración, relaciones exteriores salud y en los últimos años trabajan fuertemente en temas sobre medio ambiente y cambio climático.

Diecinueve países de los veintisiete manejan el euro como moneda común. Los ciudadanos de cada país pueden circular libremente además trabajar, estudiar y vivir en cualquiera de los países miembros teniendo los mismos derechos que en sus países de origen.

Para que las cosas resulten, por supuesto que practican la democracia, pero la de verdad en su más alto nivel y están organizados en el Parlamento Europeo donde los ciudadanos están directamente representados por 705 eurodiputados de cada país en proporción a su población, pero con la regla que ningún país puede tener menos de seis ni más de 96 y se eligen por votación y son representados por un presidente. Lo interesante es que se agrupan por afinidades políticas y no por país y sesionan en Estrasburgo alternando a veces con Bruselas.

Los estados miembros tienen su representación en el Consejo Europeo donde los jefes de estado se reúnen y toman decisiones por el bien común en su calidad de responsables de cada nación y se reúnen Bruselas, de ahí lo de la capital de Europa. Y también está el Consejo de la Unión Europea formado por los ministros de los gabinetes de gobierno de cada país según su función (ministros de finanzas, salud, energía, medio ambiente, etc.), que se reúnen según la convocatoria del tema común a tratar ya sea en Bruselas como en Luxemburgo.

Para defender y velar por el interés general de la Unión en su conjunto y el cumplimiento de los tratados constitutivos, está la Comisión Europea, otra de las siete altas instituciones de la Unión Europea, formada por comisarios y que tiene su sede en Bruselas en el edificio Berlaymont que me quedaba frente al hotel donde reservé una habitación para visitarlo con facilidad y aprender del milagro político de los últimos tiempos.