La Transformación de la Mujer y de la Sociedad

Por José Galicot.

Todo empieza con la Pastilla Anticonceptiva, antes de este descubrimiento (invento, milagro, brujería etc.), la relación sexual hombre-mujer era complicada sobre todo si no estaba basada en el matrimonio porque la mujer tomaba el riesgo de embarazarse lo que traía como consecuencias estigmas sociales y económicos. Si había matrimonio la mujer se preñaba una y otra vez, sin seguir una planificación médica-económica, sufriendo mermas en su salud y generando costos que convertían al padre y a la madre en esclavos del hogar; que tenían que recurrir a obligar a los hijos a trabajar a temprana edad para sostener el gasto mermando sus posibilidades de estudiar.

Esto era lógico y práctico en una sociedad rural, pero no en una sociedad citadina como bien lo comprobaron y lo demostraron  los chinos con su tremebunda ley de «un hijo por familia». La economía China se elevó, claro que trajo otras serias consecuencias como el envejecimiento del país y los traumas de la sicología especial de «hijo único-Rey».

La mujer mexicana al principio no entiende el significado de libertad que le da la Pastilla por lo que pasa una generación hasta aprender a manejarla. La mujer americana lo aprende rápido.

En esos tiempos pre-pastilla pocas mujeres participaban en los negocios, o en la política, o en la educación, pues se seguía una actitud machista identificada con la frase de Pancho Villa: «las mujeres como las carabinas, hay que tenerlas cargadas y en un rincón».

Aquellas que se atrevían a participar en las «actividades de los hombres» solían actuar de tres maneras:

a) igualito que los hombres imitando  maneras bruscas y groseras. Mimetizándose en  los espacios que invadían.

b) con extrema coquetería, actuando más como novias o amantes.

c) como damitas, seguras y tranquilas (éstas eran las menos).

 

Paralelamente las mujeres empiezan a estudiar y trabajar más y más a grado tal que en la actualidad hay más mujeres que hombres en las universidades, aún en carreras que » no eran propias de hombres» (ingenierías).

 

En una generación las féminas empiezan a escalar y tomar posiciones en las empresas pero no por actitudes pro feministas (como se intenta forzar en el gobierno), sino por su capacidad, disciplina, tenacidad y entrega. En abierta competencia en el Mercado de Trabajo.

Desde luego hay un proceso de aprendizaje (a dirigir y a separarse del hogar sin descuidar la maternidad y la familia), en la nueva situación de esta extraordinaria generación de mujeres que irrumpe en todos los ámbitos beneficiando al país y ya no mimetizando a los hombres, ni actuando con innecesaria coquetería sino seguras, eficientes y dueñas de sus destinos.

Y los hombres?

Bien gracias…aprendiendo a vivir en esta nueva igualdad.

 

 jgalicot@btel.com.mx