La tercera vía en Baja California

Por Manuel Rodríguez Monárrez

Aquí no tengo que convencer a nadie porque voy a hablar de algo que conozco bien, y eso es mi trayectoria política, para el tema específico de la historia política de Baja California, tal vez convenga aclarar que por lo menos desde estos últimos tres años el Partido Encuentro Social de Baja California, en el cual milito, se ha corrido de una posición de ultraderecha conservadora a una de izquierda más apegada a la social democracia cristiana en auge en toda América Latina. Junto con un grupo de reaccionarios, disidentes del bipartidismo, hemos venido compartiendo momentos de mucha intensidad politico-social en esta Entidad, que nos han permitido detonar una nueva oleada de impugnación ciudadana en contra del Estado de corrupción e iniquidad que como nunca, ha extendido el partido en el poder a todos los ámbitos de la vida en sociedad.

El último acto de la decadencia del gobierno panista representado por su jerarca, el Gobernador Francisco Vega, fue haber reprimido una manifestación de las fuerzas vivas de resistencia civil en Mexicali, que se oponen férreamente  a la construcción de un ducto que compromete pozos de agua de uso agrícola para alimentar una planta productora de cebada de origen trasnacional. Ante esto, y con una visión teológica de la historia, unas veces profética, otras, apocalíptica, bajo el liderazgo de Luis Moreno Hernandez, el PES Baja California, ha venido construyendo una política valiente de cara al sistema represor, que le ha ganado el título de representar a “la dignidad de la oposición”; sin embargo, dicen que la incomprensión arruina al valiente, y hoy hace falta que la ciudadanía de Baja California entienda que lo que estamos construyendo es un modelo transformación del sistema político en todo el territorio.

El caso es que agrupaciones civiles y políticas disidentes también se nos han acercado buscando tejer fino una alianza civil, ante esas coincidencias antisistémicas que no podemos, ni debemos ocultar. La realidad es que después de tanto esfuerzo, la semilla de transformación social implantada en una nueva generación de políticos locales está empezando a germinar, a través del trabajo cotidiano y voluntario de los militantes y simpatizantes del PES Baja California. Ser un salmón y no una rémora no es una definición fácil en nuestro sistema político, ya que ello implica nadar contracorriente con la finalidad de cumplir este destino que hemos aceptado no como una carga sino como una encomienda.

Por fin entendí que lo que más arruina una lucha, no son los ataques de los contrarios, ni la carga que hay que soportar para luchar, lo que más afecta es la puñalada en la espalda causada por la traición de los que consideras “los tuyos”. Y aunque este proceso de decantación aún no termina, Hoy seguimos de pie los que tenemos que estar, ni más ni menos.  El PES Baja California es actualmente la segunda fuerza política en Tijuana contra todos los obstáculos, contra todas las trampas, contra todos los pronósticos, contra todos los fraudes y contra todas las prohibiciones que los corruptos nos han querido imponer. Y saben por qué esto ya es un triunfo y triunfaremos en cada etapa porque no le rehuimos a la lucha,  y porque no hemos vacilado incluso cuando nos infiltraron los contrarios con la intención de silenciarnos. Pero lo que nuestros detractores no entienden es que el destino escrito para nosotros se manifestará sin dudas. Y la verdad es que, luchamos con pasión porque amamos servir y nos duele lo que pasa en Tijuana.

Detener a los crueles, a los insensibles, y a los corruptos en el gobierno es nuestra obligación moral por esta ciudad, despertando al llamado de la transformación al que estamos convocando por todo el Estado. Nuestro propósito es darle paz a nuestro pueblo que clama por un mejor futuro, y que el pueblo de Baja California deje de ser pisoteado por Kiko Vega y sus secuaces. Esta tierra espera algo de nosotros, y nosotros tenemos que ser responsables de la encomienda que se nos ha confiado como representantes populares actualmente en el Cabildo de Tijuana y en el Congreso del Estado.