La tecnología como causante de estrés

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

La forma en que operan las empresas ha evolucionado de manera impresionante durante los últimos años y uno de los factores que ha provocado este cambio de forma tan rápida es la tecnología, que más allá de ser un complemento o un auxiliar para un mejor desempeño del colaborador se ha convertido en un invasor que provoca que sea más fácil “llevarse el trabajo a casa”.

La tecnología y la conectividad que hoy prevalece han hecho imperceptible la línea que separaba la vida profesional de la personal. Teléfonos inteligentes, tabletas y hasta relojes sofisticados han hecho que desde cualquier parte del mundo y a cualquier hora se pueda acceder a la información laboral, creando incluso una especie de adicción a sentirse constantemente informado.

Un estudio reciente arrojó datos impresionantes de cómo en un solo día se intercambian más de 100 mil millones de correos electrónicos, pero solo uno de siete es realmente importante. Un trabajador promedio utiliza un 20 por ciento de su tiempo respondiendo correos electrónicos. La gente revisa sus teléfonos aproximadamente unas 150 veces al día. Y un dato alarmante es que un 40 por ciento de los encuestados no creen que sea posible tener éxito en lo laboral y al mismo tiempo calidad de vida.

El problema de la tecnología de hoy en día es que además de ser invasiva también es cada vez más compleja. El trabajador no termina aún de comprender y dominar un sistema o aplicación cuando ya debe enfrentarse a actualizaciones o incluso tecnologías totalmente diferentes. Hay empresas que no terminan de obtener el retorno de inversión por el sistema implementado cuando ya se ven obligadas a implementar uno distinto.

Entre tecnologías cambiantes e invasivas, juntas por la madrugada con colaboradores ubicados en otras partes del mundo y con husos horarios distintos, sobrecargas de trabajo, procesos altamente regulados, entre otros factores, han generado que las empresas de hoy en día cuenten con un alto número de trabajadores altamente estresados.

Especialistas recomiendan simplificar los contextos y hacer de esta tarea una prioridad del negocio. Realmente enfocarse en hacer del ambiente de trabajo algo simple. Detectar aquellos procesos en los que se invierte más tiempo y esfuerzo y buscar la manera de hacerlo más práctico.

Reducir al máximo los correos electrónicos y las juntas permitirá a los colaboradores más tiempo para pensar y trabajar en un ambiente productivo y más tranquilo. Se ha comprobado que la gente que revisa sus celulares en la noche, es más improductiva en el día.

La simplificación del trabajo debe ser una prioridad de las empresas y Recursos Humanos debe fungir como un impulsor y líder de iniciativas ya que se ha comprobado que los colaboradores abrumados difícilmente se comprometen con la compañía para la que trabajan.