La sustentabilidad en el mundo

Por Adriana Zapién y Valente García de Quevedo

El concepto de sustentabilidad nace en 1987 cuando la presidenta de Noruega Gro Harlem Brundtland presenta un documento en la Comisión Mundial para el Medio Ambiente llamado Informe Brundtland, donde demostraba que el camino que la sociedad global llevaba respecto al desarrollo económico había tomado, destruía el medio ambiente y dejaba cada vez más gente en la pobreza, poniendo en la mesa internacional que se debía diseñar un modelo económico compatible con la sustentabilidad ambiental.

Brundtland utiliza por primera vez el término Desarrollo Sostenible (o Sustentable), para describir la acción de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones. En resumen, actuar hoy para proteger mañana. Así es, entonces que desde hace 33 años una gran cantidad de personas ha tomado cartas en el asunto, desde gobiernos y organizaciones civiles internacionales que comenzaron a reunirse para hablar del tema y encontrar soluciones. Compromiso ratificado en la Cumbre de la Tierra del Río de Janeiro de 1992.

Una vez que se tenía claro el carácter ambiental del termino sustentabilidad, se fue descubriendo que el tema del cuidado y preservación del medio ambiente era imperativo porque su deterioro afectaba directamente a la calidad de vida de las personas ya que el modelo económico además de contaminar, aumentaba la brecha de la desigualdad.

Si los gobiernos y las organizaciones internacionales ya trataban de avanzar en esto entonces, ¿qué era lo que faltaba? Sin duda lo que faltaba era el compromiso de los dueños de la riqueza, faltaba que tomaran conciencia que podían seguir generando riqueza pero no a costa del medio ambiente o del bienestar de las personas. Y entonces la sustentabilidad se volvió un término que cubre un espectro más allá del medio ambiental, alcanzando la dimensión de las personas, de la construcción de sociedades más justas y del esfuerzo por disminuir la brecha de la desigualdad, bajo una sola primicia: “El hacer lo correcto”

Es entonces que las empresas van adaptando sus operaciones para impactar menos el medio ambiente, para elevar la calidad de vida, para tener relaciones justas y duraderas con su cadena de valor, con cumplir con las leyes y reglamentos evitando la corrupción, operando bajo cumplimento y transparencia.

Hoy en día la gestión de riesgos es un tema estratégico, sobre todo los no financieros como por ejemplo, la ciber-seguridad, los activos en zonas vulnerables al riesgo climático o el riesgo reputacional. Hoy importa con quién se hace negocios, quiénes son los socios, los proveedores y si también hacen lo correcto. A Albert Einstein se le atribuye la frase “Preocúpate más por tu conciencia que por tu reputación, porque tu conciencia es lo que eres, es tu problema. Tu reputación es lo que otros piensan de ti, y lo que piensen de ti los demás es problema de ellos”.

La fuerza del capital privado marca la diferencia en los temas de sustentabilidad, pues se suman a los esfuerzos que por años han estado haciendo algunos gobiernos y organizaciones internacionales. En 2015 cuando se comprometen 135 países con los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) las empresas que buscan prevalecer en el tiempo, comienzan a alinear sus operaciones para abonar a alcanzar los objetivos. Ese mismo año como líder moral para muchos el Papa Francisco, publica su encíclica “Laudato Si” sobre el cuidado de la casa común y otros líderes de opinión globales alzan la voz para exigir el compromiso de las empresas.