La serpiente: un abuso de técnicas

Por El Recomendador

La serpiente (The Serpent) es una miniserie de ocho capítulos de intenso suspense basada en hechos de la vida real:  Haciéndose pasar por un comerciante de gemas, Charles Sobhraj (Tahar Rahim) y su novia Marie-Andrée Leclerc (Jenna Coleman) viajaron por Tailandia, Nepal e India en 1975 y 1976, y cometieron una serie de asesinatos en diferentes lugares frecuentados por hippies.

Un obsesivo diplomático subalterno, el holandés, Herman Knippenberg (Billy Howle), empieza a investigar a partir de la muerte de dos holandeses una intrincada red de crímenes, cometidos por Sobhraj con la complicidad de su esposa Angela (Ellie Bamber) que lleva luego a descubrir una serie de más asesinatos que convierten a este criminal en el hombre más buscado por la Interpol.

Lo peculiar de esta serie son las técnicas acumuladas que utiliza la BBC para enganchar a los espectadores hasta hacerlos a muchos dependientes de la serie. Pero, por momentos, a muchos nos cansan las retrospectivas abusivas que interrumpen el relato dizque para aumentar su intriga.

El sensacionalismo hasta la exageración cansa. Estas técnicas que, en realidad no aportan nada a la historia, aunque sirven para precipitar a muchos a volcarse en la serie. Hay personas que se enloquecen incluso con las crueles matanzas que se detallan como cometidas por la serpiente traicionera en los indefensos mochileros hippies que visitan Tailandia como turistas.

Dice un crítico: “Si estás buscando un producto con toneladas de suspense e intriga, has llegado al lugar correcto…”. En efecto, entre un cúmulo de técnicas, se presenta la historia detallada de los crímenes envuelta en paisajes hermosos que no pueden evitar con tales exageraciones que se opaque la historia que es de por si apasionante.

El espectador más sagaz sí se cansa con lo que llega a considerar como un abuso de las técnicas que no aprovecha en nada el fluir de la historia. Los villanos se hacen memorables por la exageración con que se les presenta en la serie.

Por eso, con toda razón otro crítico nos dice que la narración pierde su fuerza con el continuo viaje al pasado que puede resultar desesperante y sin duda confuso aunque la historia que se cuenta sea seductora junto con protagonistas aunque, desgraciadamente no se profundiza en su psicología ni en sus motivaciones.