La Señora

La Señora

 

Por Recomendador

 

Serie dramática que produjo para la televisión española, Diagonal TV. Puede encontrarse en Claro Visión. Transcurrió esta serie de 2008 a 2010 en que se dio su desenlace. Un episodio de poco más de una hora. Sin anuncios si usted la baja directamente a su televisor o computadora.

 

 

En España se convirtió en la serie estelar, superando a CSI, la serie que descubre criminales en la escena del crimen.

 

La Señora no es una telenovela que siga la tradición del sentimentalismo corriente y que abuse de narrativas incongruentes, como la mayoría de nuestras telenovelas mexicanas. No, es bastante más congruente. Cuenta al contar una historia que podría ser verdadera en casi todas sus partes. No abusa del sentimentalismo ramplón, aunque sí presenta algunas exageraciones. Engancha al espectador presentando un ambiente de los mineros y de las familias de alcurnia en los veintes en la última etapa de la monarquía española, a lo que siguió la Segunda República; y, luego, la Guerra Civil.

 

La Señora se llama Victoria Márquez de la Vega, excelentemente actuada por Adriana Ugarte. Esta señorita de provincias crece en el seno de una acomodada familia burguesa y es huérfana de madre, se cría con un carácter independiente y junto con su hermano se ven pronto a cargo de las empresas del padre de ambos.

 

Hay algunos hechos que son, sin duda exageraciones esquemáticas de los conflictos “aristocracia-pueblo”, “explotadores-explotados”, ”policía- poderosos-gobierno-pueblo miserable”. Cuenta de Victoria, del amor de su vida y de cómo y con quién termina casándose. Roberto Sancho representa el papel de Ángel González Ruiz, el amor correspondido de Victoria que ingresa al seminario católico para salir de la miseria y educarse. Su vocación sacerdotal, en buena medida, está influenciada por el entorno de su familia paupérrima.

 

Se relatan también las personalidades excepcionales de algunos personajes que siguen su propia conciencia y sus convicciones con un sentido más humano que la generalidad, de manera más acertada en cuanto a prudencia y sabiduría. Era la España no desarrollada que en la Costa Cantábrica vivía conflictos que tenían que ver con el analfabetismo, la miseria y la injusticia. Una de las crónicas oficiales lo describe así: “Son tiempos convulsos.

 

El viejo siglo muere y España arrastra el desánimo y la sensación de derrota derivada de la pérdida de las colonias. Las diferencias entre clases sociales son cada vez más notables. La tradición y la fe sustentan regímenes de vida casi caciquiles, sobre todo en las zonas rurales.

 

Sin embargo la burguesía y la clase trabajadora luchan por invertir estos términos. Los sindicatos pugnan por defender los derechos de sus afiliados y el anarquismo promueve revueltas por toda España”.

 

Pero más allá del esquema respaldado en una simplista lucha de clases económicas, se refiere esta serie a los conflictos humanos de toda clase que pueden provocar en el espectador una revisión también a los tiempos que hoy vivimos. Los sucesos de San Quintín, por ejemplo, no están tan lejos del panorama que presenta esta serie.

licjpa97@prodigy.net.mx