La salud en México

Por Carlos Murguía Mejía

Las grandes trasnacionales de la industria farmacéutica dedicadas a la fabricación, propalación y venta de medicinas de patente, participan activamente en la salud de México, y no precisamente como un paliativo  de ayuda en favor del pueblo; sino todo lo contrario. Es claro que las medicinas de patente contienen el suficiente elemento químico y en consecuencia su eficacia es muy superior a la de cualquier otra análoga. En un mundo de libre mercado la calidad, cantidad y precio son los elementos que componen la competencia de estas grandes corporaciones que prácticamente monopolizan la industria de la medicina.

Lo penoso en nuestro País, es que la mayoría del pueblo de México no puede adquirir medicinas de patente por su alto costo; es más, son verdaderamente prohibitivas dado que el salario no alcanza a comprarlas.

México es un país de libertades  que participa de los cambios de orden económico; sin embargo, como premisa constitucional el derecho a la salud de un pueblo no puede ser rehén de intereses comerciales a ultranza sino por el contrario, el gobierno debe establecer un dique de contención al espíritu  mercantilista en el tema de salud.

La ciudadanía ya no sabe qué hacer ni a quién acudir en busca de paliativos para su salud, “chochos”, hierbas, ungüentos, genéricos, similares y etc., etc. Son el remedio para la salud del mexicano, y ni por asomo con una garantía de efectividad plena. El País debe dar un golpe de timón y crear la gran Empresa Nacional Fabricante de Medicinas eficaces y a precio digno que el pueblo de México requiere y pueda pagar. La salud no debe ser un negocio, la UNAM, Politécnico, Centros de Nutrición, deben ser invitados a la elaboración de ese gran centro creador de una nueva industria farmacéutica nacional en favor de México. No hay pretexto ni excusa para no hacerlo. La libertad del ciudadano para comprar la medicina de patente que la haga el que quiera y el que  pueda; pero, sin menoscabo del que no tiene el recurso para ello.

Si Cuba pudo y puede con menos porque México con más no. 

México, a lo largo de su historia, logró avances significativos y erradicó pandemias que lastimaban a la población y recordemos algunas: dengue, tuberculosis, poliomielitis, sarampión, viruela etc., etc.  Así como el Estado Mexicano con su programa de alfabetización logró instruir a los niños; igual, sucedió con las enfermedades señaladas en líneas anteriores. Es decir, el proyecto social en salud no puede ser ni privatizado y menos limitado a valores económicos superiores a las fuerzas de un pueblo con más de treinta millones  que viven en pobreza extrema. 

La salud es una garantía constitucional y no una prerrogativa opcional.

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