La salud del IMAC

La fiesta es en grande: 60 artistas, en un hecho sin precedente, han viajado como embajadores de la cultura tijuanense, a participar en la Feria del Libro de Medellín Colombia que tiene como tema las fronteras y como ciudad invitada a Tijuana. La relación de Tijuana y Colombia es añeja; ha sido marcada por décadas como  el principio y fin de la ruta que  recorren toneladas de droga   producida en aquel país para cruzan por Tijuana, hacia  su destino final: Estados Unidos.

 

 

Medellín y Tijuana, han vivido  historias cruzadas, han padecido el estigma de la mala fama, ambas  sufrieron las mismas  heridas  sociales. Y ambas, a su modo,  le han apostado a la cultura como elemento para resarcir esas fisuras del tejido social, a través del arte.  Aquí los  creadores  se lanzaron a las calles y organizaciones sociales se volcaron al trabajo comunitario.

Allá, Alonso Salazar Jaramillo,  un intelectual / político  asumió la alcaldía, realizó un diagnóstico y  creó un Plan de Desarrollo Cultural para la ciudad a largo plazo;  estableció prioridades y junto a un programa que atendía la pobreza extrema de la ciudad, aposto por  Medellín como una ciudad “que se piensa y se construye desde la cultura”.  

Qué  bueno que en otro país, se conozca a nuestros artistas fronterizos, que se oiga su música, se aprecien colores, sus imágenes, su palabra, su canto, su llanto. Su interpretación de la ciudad.

Por otro lado, aquí aun no conocemos el diagnóstico, ni los proyectos integrales. Hay  muchos eventos  “al garete” que no responden a programas, a necesidades reales. 

Tenemos un  Alcalde, que no es escritor, pero si  médico. Cómo le explicamos al  doctor que algo nos duele, que  requerimos un remedio, urgente, no paliativos, y menos  un chorro de limón en la herida.  

En una actitud que se desfasa de su temperamento ecuánime, el director del IMAC, Jesús Flores Campbell,  despide a los coordinadores de las Casas de la Cultura de la Altamira y de Playas,  horas antes de salir rumbo a Colombia,  dejando aquí el hervidero.  

Hubo desatención con una planta de más de cuarenta  maestros, en el Caso de la Cultura de Altamira, que han formado a artistas  orgullo de Tijuana, como  Julieta Venegas, Armando Pesqueira, Isaac Name.  Los maestros, piden la restitución de su coordinador, Marco Labastida, hijo respetable no solo de esa institución, sino de otros sectores de la sociedad  donde es apreciado como tenor y  promotor cultural.

Por el rumbo de Playas, la trayectoria  y prestigio de Domínguez como creador, maestro  y promotor, es innegable.

Lamentable también que docentes tan entregados –algunos  tienen más de tres décadas laborando en la institución-  recibieran  una respuesta  desentonada  por parte de un Alcalde muy mal  asesorado. 

El asunto parece una cadena de malos entendidos que deberán  ser aclarados,   cuando acabe la fiesta.   Es deseable  el  regreso de  Flores  Campbell con su natural tranquilidad  y   que  junto con el doctor, tomen decisiones a favor de la salud de la cultura.  Un desatino, por desgracia,  ensombreció  el gran mérito de Medellín. Pero aquí ¿quién califica el rasguño? ¿Quién evalúa los daños?