La restauración

Por Manuel Rodríguez Monárrez

manyrodriguez@live.com.mx

Twitter: @Tijuanagreen

Los regímenes o sistemas de gobierno se van agotando y desgastando de tal manera que muchas veces se suscitan revoluciones que instauran un nuevo orden o que restauran el orden perdido, por lo que no es de extrañarnos que conforme a nuestra historia nacional, cada 100 años se susciten grandes transformaciones políticas que implican un refundación del orden establecido y un cambio en las reglas del juego para seguir avanzando. Hay quienes piensan que a México lo que le hace falta es orden para aspirar al progreso.

Pero vayamos a nuestros días. Claramente la contienda presidencial se viene cerrando en torno a dos proyectos de nación, uno encabezado por Enrique Peña Nieto, que implica el retorno del PRI modernizador, del PRI vanguardistaconservador, del PRI neoliberal y globalizador que se ubica en el centro del espectro político y que restaura los valores o anti-valores que fueron objeto de muchas críticas y luchas que precisamente llevaron a Acción Nacional al poder.

El otro proyecto, es el que se pretende instaurar en la figura de Andrés Manuel López Obrador, que implica también un regreso de otro tipo de régimen, el PRD del populismo demagógico, con una gran diferencia entre los liderazgos caudillescos del PRI, y la visión mesiánica del perredista convertido en un salvador de la Patria. AMLO básicamente vuelve a un sistema proteccionista, estatista, regulador y claramente intervencionista, y con ello pretendo demostrar que desde mi punto de vista ambos proyectos de nación implican una restauración del viejo orden, es decir, cualquiera que sea el resultado de la elección, México vivirá una restauración.

Lo que es inminente es la salida del gobierno de los tecnócratas del PAN que van a pagar muy caro en estas elecciones las inseguridades, fantasmas y temores de un Felipe Calderón que subastó la nación a cambio de mantenerse en el poder apoyado del glorioso y noble ejército mexicano, a sabiendas que lo que estaba por desatar iba a salir de su control, porque las consecuencias de la violencia desde el Estado son totalmente inesperadas y generan bastante ansiedad, desconcierto entre la población y por lo mismo, traen como resultado la desestabilización del sistema, por lo que nuevamente se hace necesaria una restauración de un viejo orden de paz y progreso con regresiones nostálgicas que ponen en perspectiva la opción de votar por un PRI o un PRD que nos devuelvan lo que hemos perdido. Pues como la anticipé desde un principio de la contienda presidencial, la misma se definiría entre estos dos personajes: Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, el resultado final está por verse.

*El autor es Internacionalista egresado de la UDLA-Puebla.