La Reforma Eléctrica: Un inhibidor para el desarrollo de México

Por Roberto Rosas Jiménez

Para los más de 36 mil empresarios afiliados a la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en más de 100 ciudades del país, es prioridad contribuir para que los mexicanos contemos con el abasto suficiente de energía eléctrica limpia y barata en nuestros hogares y negocios.

En Coparmex hemos manifestado en reiteradas ocasiones nuestra disposición al diálogo y al trabajo conjunto para lograr, desde el fortalecimiento de la Comisión Federal de Electricidad, que nuestro país alcance la seguridad energética, necesaria para elevar la calidad de vida de los mexicanos y para favorecer la creación de nuevas empresas y empleos.

Por ello, rechazamos categóricamente cualquier tipo de descalificación y señalamiento sin fundamento en contra de las empresas e inversionistas.

Desde Coparmex, hacemos nuevamente un llamado para que el sector público y el sector privado sentemos las bases de una colaboración respetuosa, que piense primero en México, donde se dejen a un lado las diferencias y los conflictos y en el que ambas partes asumamos con responsabilidad nuestra obligación de encontrar soluciones a los grandes desafíos de nuestro país.

Los empresarios de México hemos actuado en el marco de la ley, hemos invertido y confiado en nuestra Nación para contribuir a la generación de energías limpias, que para los usuarios finales sean más baratas y menos contaminantes, pues hasta hoy, nuestro marco regulatorio lo permite. Por ello, afirmar que los empresarios no pagan y no invierten, es falso.

Queremos energía para todos. Que sea limpia, que sea barata, que impulse el desarrollo de México y nos permita como nación, cumplir con nuestros acuerdos internacionales, tal y como lo expresaron hace un par de días legisladores de Texas, Estados Unidos, donde solicitaron al embajador de ese país en México, Ken Salazar, que interceda por las empresas de su país que son afectadas por el gobierno federal y cuya relación consolidada a través del T-MEC, no es respetada.

No estamos en contra de que exista una regulación firme en materia energética; sin embargo, sí estamos a favor de que los mexicanos contemos con un servicio de mayor calidad y a un mejor precio, lo que en el corto plazo resulta imposible para la CFE, pues no cuenta con recursos para invertir en generación, transmisión, distribución y comercialización.

Por ello, estimamos pertinente que la CFE fortalezca sus capacidades en la transmisión y distribución, y se complemente con inversión privada en la generación, principalmente de energías verdes cuyos procesos de producción son menos contaminantes y de bajo costo.

Reiteramos nuestra disposición para aportar ideas que generen acuerdos, pues los mexicanos y el Gobierno de México cuentan con la experiencia del sector empresarial para encontrar juntos mecanismos que nos garanticen la generación de energía eléctrica desde el respeto a las leyes y normas que rigen este importante sector de la vida nacional.

Esperamos que nuestros legisladores analicen profundamente la iniciativa presentada por el titular del Ejecutivo Federal y tomen en cuenta todas y cada una de las implicaciones negativas -jurídicas y de inversión- que tendría el país si aprueban esta reforma tal como fue presentada.