La red de la basura

Por Manuel Rodríguez Monárrez

La red de recolección de residuos sólidos en Tijuana es una manifestación de la estructura de corrupción que la sostiene. Y los que la pagan son los pepenadores, condenados a vivir explotados, olvidados y en la miseria, víctimas de las malas decisiones de un Cabildo corrupto que vela por los propios intereses de sus integrantes en lugar de por quienes se encuentran atrapados en esta economía informal para poder subsistir. Lo que tenemos en Tijuana dista mucho de ser un relleno sanitario, es más bien, un tiradero de basura a cielo abierto.

La concesión del actual relleno se dio en 2003 cuando Jesús González Reyes, de extracción panista, era presidente municipal de Tijuana y el actual coordinador panista en el Cabildo Arnulfo Guerrero ocupaba el mismo cargo que actualmente ostenta. El plazo de concesión que se dio en aquel entonces fue por 20 años por lo que la actual concesión aún se encontraba jurídicamente vigente por lo menos hasta el 2023. Por increíble que parezca, la comisión de desarrollo urbano de este ayuntamiento que preside la regidora Myrna González presentó un dictamen, el sábado pasado en horario nocturno, como no queriendo la cosa, y en el último punto de un orden del día de una sesión que nos llevó más de 7 horas desarrollar, nos presentaron una propuesta para ampliar por 15 años más el periodo de concesión del relleno a la empresa promotora ambiental, mejor conocida como GEN, pero aplicables a partir de la fecha de su vencimiento, por lo que el relleno continuaría en su poder por lo menos hasta el 2048, comprometiendo así no sólo el patrimonio de los tijuanenses sino que además perpetuando el sistema infrahumano que sostiene esta lucrativa actividad de la basura y sus derivados. El señuelo fue la construcción de una planta de biogás que no compete al municipio su aprobación, y que no era motivo de condicionante para el municipio ampliar su concesión a cambio de su construcción, ya que el 88% de la electricidad obtenida por la empresa es para fines lucrativos y personales de la misma.

Así como quien dice la Ciudad sigue financiando y apoyando los verdaderos hilos e intereses que mueven las campañas políticas. Tampoco se consultó a la población si querían ampliar la concesión, no se le dio oportunidad a otras empresas que quisieran entrarle y por el contrario se optó por continuar pagando compromisos de campaña, que a eso se ha dedicado esta administración en sus decisiones. 2017 ya se fue entre concesiones, privatizaciones y arrendamientos, y para 2018 ya el presidente municipal nos anunció que el 80% de sus ingresos adicionales van a venir de la venta de terrenos patrimonio del municipio, por lo que muy pronto además de concesionarios de servicios públicos, vamos a convertir al gobierno de esta ciudad en agencia inmobiliaria, para que el alcalde y sus secuaces puedan seguir acrecentando su consorcio inmobiliario en el que han convertido a su instituto político. Pero en Cabildo el fondo del asunto no se discutió y la pregunta debió haber sido: ¿Si es que el Ayuntamiento continúa imposibilitado para prestar el servicio del relleno sanitario? y, ¿Si el concesionario cumple con las condiciones establecidas por la Norma Oficial Mexicana  que expresamente prohíbe la separación de basura de forma manual? Qué vergüenza en verdad, como representante de esta ciudad se los digo, que tengamos éste nivel de gobierno. Pero no hay nada que podamos hacer si no actuamos y levantamos la voz como pueblo, y hacemos valer de una vez por todas el artículo 39 de nuestra Carta Magna.