La realidad actual según Maquiavelo

Por José A. Ciccone

¿Qué opinaría hoy -en plena pandemia, con un mundo dado vuelta en su economía y con los confusos resortes políticos que hoy se mueven-, el gran pensador florentino y qué medidas tomaría para sortear los problemas de los inciertos mercados actuales o de la política de nuestros días, igual o muy parecida a la de antaño, llena de traiciones y malos gestos?

En primer lugar nos situaremos un poco en la vida de este famoso y en ocasiones, injustamente malinterpretado personaje: Nicolás  Bernardo Maquiavelo, que nació en Florencia, Italia y vivió entre 1469 y 1527.

A más de quinientos años transcurridos, sus enseñanzas y observaciones siguen vigentes, para que su obra maestra El Príncipe -por cierto publicada después que pasaron cinco años de su muerte-, sirva para muchos como guía fresca y renovada, porque sus ideas han encontrado eco y aplicaciones mucho más allá del ámbito político que él dominaba a plenitud, e incursiona decididamente en este mundo complejo, necesario y exclusivo de la Mercadotecnia y sus múltiples aplicaciones.

Es bueno repasar lo escrito por este genio, para descubrir todo el interés, la lucidez y el apasionamiento que imprimía Maquiavelo a sus pensamientos, donde transitaban elementos tan diversos como el éxito, el fracaso, el valor y la cobardía hasta las conspiraciones y estrategias que tan magistralmente describía en su obra magna, que bien pueden ser aplicados hoy al golpeado, desigual y difícil mundo de los negocios.

Este hombre creía en la acción -el logro de realizar lo emprendido- y sus metas fueron un ejemplo claro y contundente que nos comunican que los tiempos pasan sin remedio, pero el talento y la creatividad renovada seguirán imperando. Con nuevas técnicas, modalidades y adaptaciones, pero con la misma intención de destacar positivamente y con antelación sobre toda la competencia que sigue ejerciendo la comedia humana, cualquiera sea el tenor o rubro de ésta en el escenario de la vida.

Mitos y realidades

A Maquiavelo se le atribuye la frase que “el fin justifica los medios”, falso. Esta versión se la endilgaron sus enemigos de turno y algún desinformado en la actualidad lo repite. Muy por el contrario, en el pensamiento de este analista primaba la virtud de identificar claramente al gobernante, como el medio para alcanzar un fin que se pueda encontrar más allá de su propia meta: la aplicación del orden social, que él consideraba como necesidad absoluta.

Con envidiable lucidez, se deja ver en sus obras como ferviente patriota y un optimista natural en todo lo que concierne a la condición del ser humano, aunque se proyectaba como realista, mordaz, agudo y gran conocedor de las debilidades de los mortales.

Fue, sin duda, un pensador moderno, adelantado a su época al ensayar diversas teorías sobre comportamientos sociales. Los gobernantes lo hicieron en su época -y seguramente lo seguirán haciendo-, se apoyaban en sus pensamientos para encontrar más justificación que inspiración para sus actos políticos, probablemente hoy, lo mismo se aplique a los líderes de las corporaciones de negocios en el mundo.

Me atrevo a compartir algunos breves pensamientos de este personaje, con la intención de analizarlos desde el prisma de nuestro siglo XXI y, porqué no, aplicarlos en la actual  actividad cotidiana de negocios o en la política, que en los días que transitamos necesitan más que nunca, -ambos-, ideas ‘frescas y renovadoras en tiempos en que prima “la nueva normalidad”, aunque sean extraídas del baúl de la historia del famoso Renacimiento italiano.

Nos decía el gran pensador:

“La historia de los negocios, como la historia de la guerra, está repleta de ejemplos sobre las inversiones de alianza. Un líder nuevo, nunca debe unirse en alianza agresiva con alguien más poderoso que él, a menos que ese sea un caso de necesidad extrema. Esto es porque si el vendedor es usted, seguramente se convertirá en su prisionero, porque las variantes moderna de los negocios incluyen al empresario que comparte una inversión con un amigo o un financista”.

El simbolismo y el ritual: Mantenimiento de la identidad contra los “dilemas del yo”

“Muchos han soñado con repúblicas y principados que nunca se supo que hayan existido realmente. El abismo entre cómo uno debe vivir y cómo uno vive, es tan ancho que un hombre que descuida lo que realmente se hace por lo que debería hacer, aprende la forma de la autodestrucción más que la de su auto-presentación”.

Rechace a los aduladores

“Los hombres se encuentran tan felizmente absorbidos en sus propios asuntos y entregados al autoengaño que es difícil no caer víctimas de esta plaga; y si tratan de evitarlo, se arriesgan a volverse despreciados. Esto es porque la única manera de salvaguardarse contra los aduladores, es hacer que la gente entienda que usted no se ofende con la verdad; pero si cualquiera puede decirle la verdad, entonces le perderán el respeto. De modo que un príncipe astuto debería adoptar el camino intermedio”.

Asegúrese lealtad

“La primera opinión que se forma sobre la inteligencia de un gobernante, se basa en la calidad de los hombres que se encuentran a su alrededor. Cuando son competentes  y leales, él siempre será considerado sabio, porque ha sido capaz de reconocer sus competencias y mantenerlos leales”.

Murió a la edad de 58 años. Su sentido del humor e ingenio eran las llaves de su sabiduría. Se dice que mientras dictaba su última confesión, Fray Matteo lo exhortaba a condenar al diablo y su pompa, a lo que él respondió: “¿A usted le parece que éste es el momento adecuado para hacerse de enemigos?”.

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