La privatización del agua en BC

Por Manuel Rodríguez Monárrez

Hay una pésima gestión del agua en Baja California, la voracidad con la que los gobiernos permiten el desarrollo metropolitano de las ciudades, aliándose con compañías desarrolladoras, está poniendo en riesgo la viabilidad en el suministro,  aumentando a un ritmo insostenible la demanda de agua urbana.

 

Aumenta la demanda pero la cuota del Río Colorado es la misma. En las zonas agrícolas la desesperación ha empezado a cundir entre los agricultores, por ejemplo los de Maneadero, que buscan migrar sus cosechas hacia zonas semi-urbanizadas con la posibilidad de contar con líneas comerciales de agua, sacrificando la rentabilidad de extensiones agrícolas que se han ido secando.  En BC hay más derechos de agua que pozos en existencia. Aunado a todo esto, atravesamos una de las peores sequías de nuestra historia. La sequía más prolongada de BC puede que llegue a su fin, pero la respuesta del gobierno seguirá siendo la misma.

Apoyar los proyectos en dónde haya un interés económico por encima de un interés social. Es increíble que la autoridad del agua, de un gobernante a otro, haya abandonado proyectos como la línea morada, que incluye la construcción y mantenimiento de plantas de tratamiento. Hoy el agua tratada en Punta Bandera no retorna a Tijuana a regar los camellones y jardines públicos, simplemente porque nunca se construyó la línea que permitiría el riego.

Otro proyecto abandonado fue la línea morada que atravesaría Valle de las Palmas, hasta llegar al Valle de Guadalupe, tema que sigue sin resolverse dado el viraje de prioridades en el tema del agua en favor de las plantas desaladoras.

Ahora resulta que todas las entidades del agua se disputan la autoría de lo que consideran una obra prioritaria. En lo personal, y siguiendo de cerca  lo sucedido con la planta desaladora en construcción en Carlsbad, California, dudo mucho que la desalación sea la solución. Por el contrario, es la opción más cara y con mayor impacto ecológico.

Pero  entonces, por qué la autoridad insiste. La respuesta es la rentabilidad y el apalancamiento con el sector privado. Las desaladoras son el inicio de la privatización del agua en Baja California. Esta semana el sector empresarial anunció que solicitaría al director de la Comisión del Agua en Ensenada, Arturo Alvarado, informar sobre el fallido arranque del sistema de flujo inverso para abastecer de agua a Ensenada, el cual debía iniciar operaciones el pasado martes 30 de junio. Dicho sistema debería  haber entrado en operación, a pesar de que las propias autoridades estatales se habían comprometido en repetidas ocasiones en que el último día de junio comenzaría. 

Sobre todo, al puerto de Ensenada le urge que se resuelva el abasto del agua, pero lamentablemente ninguno de nuestros gobernantes le está haciendo caso a los análisis técnicos que indican que hay mejores salidas. Las autoridades del agua subestiman a la ciudadanía bajacaliforniana ocultando los verdaderos intereses detrás de la crisis actual del agua, es ilógico pensar que sí en California se están tomando diversas medidas, aquí se inclinen por la desalación como única solución.