La Pobreza

Por Juan José Alonso LLera

“Todo lo que se come sin necesidad se roba al estómago de los pobres”.

Hoy solo les voy a contar un cuento y los invitaré a reflexionar. Cuentan que una vez, vivía una familia pobre en una pequeña casa muy humilde al lado de una gran mansión habitada por un hombre rico. En la casa más pequeña y humilde, una pareja vivía junto a la Pobreza y era esta última se encargaba de sentarse junto a la chimenea y soplar para apagar las llamas… o se sentaba a la mesa y hacía que la comida fuera menos sabrosa. Era ella quien se acostaba en la misma cama que la pareja, llevándose la manta y haciendo que el hombre y la mujer pasaran frío.

Un día, la mujer vio llegar la primavera con las primeras flores, y supo que debían hacer algo para cambiar su vida.

Debemos librarnos de la Pobreza”, le dijo a su marido. “No podemos seguir así”. Y él comenzó a pensar y a pensar hasta que dijo:

“¡Ya lo tengo!, Busca una tabla de madera y ven conmigo al bosque”.

Y ambos partieron hacia el bosque con un buen tablón de madera. La Pobreza comenzó a seguirles, porque nunca les dejaba ir solos a ningún lado. Llegaron a un río y el hombre colocó la tabla de madera para que su mujer pudiera pasar y después pasó él por encima de la tabla. Inmediatamente después, retiró el tablón para que la Pobreza no pasara. Pero al instante vio que había encontrado un tronco y estaba de nuevo junto a ellos.

La gran idea del hombre

Resignado, siguió andando, buscando alguna manera de perderla de vista. Entonces recordó que había un enorme tronco agujereado más adelante y tuvo una idea. Al llegar a él, le dijo a su mujer:

No soporto más vivir así. Por favor, cuando entre en el tronco, quiero que tapes bien el agujero y lo cierres con unos topes que voy a hacer con una rama. Aprieta bien para que no pueda entrar nadie más”.

La mujer entendió el plan que tramaba su marido y asintió poniendo con bastante teatralidad, cara triste. El hombre talló unos topes y cuando se disponía a entrar el tronco, la Pobreza, que no estaba dispuesto a abandonar al hombre, se coló de un salto dentro. En ese momento, la mujer tapó el agujero con el tablón y el hombre colocó los topes muy bien apretados para que no pudiera escapar.

Y por primera vez, la pareja sonrió. De vuelta a casa se encontraron unas monedas en un pequeño saquito. Supieron que al fin su vida había cambiado para siempre. Sus gallinas empezaron a dar más huevos y pudieron venderlos en el mercado. El hombre se aseguraba cada día de que la Pobreza permaneciera encerrada en el tronco del árbol, y apretaba los topes por si acaso. Al fin la comida les sabría sabrosa, y ya no pasaban frío en su hogar.

Cómo escapó la Pobreza

El hombre rico, que vivía al lado, empezó a sospechar de la pareja.

“¿Cómo de pronto han dejado de ser pobres? ¿Por qué va mi vecino cada día al bosque? ¡Tendrán un tesoro escondido!”. Así que decidió seguir a su vecino y un día, descubrió que apretaba unos topes de madera sobre un tronco hueco.

“Ahí debe tener escondido el tesoro” se dijo.

Movido por la avaricia y los celos, quitó los topes y al levantar el tablón, liberó a la Pobreza, quien, al verle, decidió seguirle a su casa para vivir junto a él.

Desde entonces, el hombre rico fue empobreciendo y ya nunca pudo ‘levantar cabeza’. Y es que de todos es sabido que a la pobreza hay que saber tratarla y despistarla con ingenio, y es algo que los ricos desconocen. Tomemos nota México.