La pérdida de memoria

Por Juan José Alonso Llera

 “La memoria es como el mal amigo; cuando más falta te hace, te falla”.

Algo raro pasa en mí que llevo unos días olvidando cosas que supuestamente son muy importantes, el cable de mi computadora, llamadas, citas, comidas, las llaves del carro, el código de entrada a la casa y hoy de plano la cartera en un hotel, pero gracias a Dios, todas las cosas y pensamientos han regresado a mí, sin ningún sobresalto. Pero esto me hace cuestionarme si hay algún mensaje que debo de entender, quizás: bajarle al ritmo de trabajo, a los viajes, los compromisos y demás temas que saturan mi cerebro que según esto está en su edad madura (según los números le falta mucho para ser senil, jajaja).

Sin duda ha sido una suma de actos involuntarios, ya que cuando se trata de olvidar personas se me da muy bien y sin son traidores, malagradecidos y abusivos se van más rápido, pero este no es el tema de hoy. Simplemente es un desahogo con mis lectores.

La capacidad de olvido es algo que tenemos que agradecer y si es selectivo mejor, ya que si no fuera de esa manera, no podríamos descansar, desconectarnos de los problemas o enterrar sufrimientos. Recordamos lo verdaderamente importante, lo que es capaz de emocionarnos, porque activa en nosotros las regiones cerebrales y las hormonas que ayudarán a guardar ese recuerdo. A medida que nos hacemos mayores, empezamos a temer el olvido. Cuando comenzamos a descuidar cosas habituales, lo que más tememos es que eso sea el principio de una enfermedad, como el Alzhéimer. Pero, aunque todos estamos expuestos a padecer algún tipo de demencia, las señales de olvido que aparecen tempranamente (durante de los 50 años) no conducen necesariamente a una enfermedad mental.

¿Por qué nuestro cerebro olvida datos y vivencias?

El olvido tiene muchas causas, no siempre patológicas, y olvidar no siempre es malo. Prueba de ello es que cuando eres capaz de recordar todas las experiencias y acontecimientos de tu vida, lejos de ser una bendición, esa memoria se puede convertir en un infierno. Por fortuna, el cerebro humano no es tan poderoso para almacenar tantos recuerdos.

Así que me puse a investigar y encontré que traigo saturado mi disco duro que dicho sea de paso tiene capacidad “limitada”. Les dejo algunas recomendaciones a seguir para recordar más y mejor, bajo tu riesgo:

  • Practica ejercicio físico regular, 30 minutos al día.
  • Evita el exceso de grasas en la alimentación, la restricción calórica en la alimentación favorece la mayoría de los procesos mentales.
  • Duerme lo necesario con regularidad, el sueño prepara al cerebro para aprender.
  • Entrena frecuentemente la memoria de trabajo, crucigramas y sudokus.
  • Practica el recuerdo de todo lo que te interesa.
  • Disfruta de la lectura (estoy leyendo a Jaime Bayly).
  • Practica nuevos idiomas, el multilingüismo retarda el envejecimiento.
  • Escucha música y si puedes toca algún instrumento.
  • Viaja y descubre nuevos lugares, comidas, personas, aventuras, etc.
  • Recurre a lo sencillo, no necesitas más.
  • Algunas investigaciones han demostrado que existe una circunstancia que incrementa el grado de olvido de una manera drástica: el estrés.

Olvidar demasiado o no olvidar lo suficiente, los dos extremos son, por supuesto, malos y acarrean al hombre consecuencias a veces complicadas. En mi caso he olvidado cosas poco importantes, pero se han convertido en un semáforo que me pone en alerta para modificar algunos hábitos. En fin, tomo nota y se los comparto, por cierto, nunca olviden leer al “Alquimista”.