“La Opacidad: Realidad Institucional”

Por: Lic. Wilfrido Ruiz Sainz

Amable Lector: En esta ocasión, quisiera compartir contigo una realidad, una evidencia, que afecta seriamente nuestra economía nacional, nuestro desarrollo económico y social, que ciertamente perjudica  la credibilidad en nuestros gobernantes.  La figura se llama “opacidad institucional” y contribuye para que la ciudadanía sospeche y desconfíe de las autoridades, que han dado rienda suelta a la corrupción y a la impunidad, una enfermedad endémica que afecta a México. Para mejor enterarnos de nuestro cometido, es necesario analizar el significado de la palabra opacidad.

 

En el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, define el significado de la palabra opacidad como un adjetivo que se relaciona con la calidad de opaco.  Opaco, es una palabra que proviene del latín “opacus” y describe todo aquello que impide el paso de la luz, esto es, son las acciones perversas que se emprenden con la finalidad de ocultar la realidad.  Dicho de otra forma, opacidad es todo aquello que se encuentra empantanado y sumergido en las tinieblas, es decir, inmerso en la obscuridad, en lo sombrío, en lo turbio.

Para ampliar los conceptos anteriormente vertidos, existe un dicho que reza: “No hay mal que dure 100 años”  En México y para desgracia de la ciudadanía, hemos soportado estoicamente más de 100 años de gobiernos que han actuado en la opacidad, esto es, han funcionado sin transparencia y sin rendición de  cuentas.  Quién sabe cuántos miles de millones de pesos se han embolsado los “iluminados”

Para frenar la opacidad, el pasado el 5 de Mayo 2015, se promulgó de la Ley Federal de Transparencia, que teóricamente vendrá a eliminar la opacidad, defecto institucional que venía siendo una característica del ejercicio del poder público.  Entendemos a la opacidad como una forma operativa obscura, mediante la cual, los “iluminados” han venido administrando, operando y disponiendo de los dineros del pueblo.  Uno de los órganos de gobierno, que destaca por la opacidad, simulación, desvío y distribución sospechosa de fondos públicos, mismos que provienen de nuestros impuestos, han sido los  “iluminados” que integran la Cámara de Senadores.

Ahora bien, en fecha reciente, se publicó un reportaje atribuido a la periodista Leticia Robles de la Rosa, que apareció en el Diario Excélsior, de fecha 21 de Mayo 2015, y que comenta que la Cámara de Senadores de la LXII Legislatura Federal, durante los años 2012, 2013 y 2014, despilfarró y dispuso bajo la figura de la opacidad y para beneficio de los grupos parlamentarios, la cantidad de 3 mil 573 millones 800,000 mil pesos.  Un ejercicio presupuestal mefistofélico y opaco, en detrimento total de la ciudadanía.

Finalmente y por el bien de México, podemos concluir que resulta indispensable que se aplique de manera irrestricta la Ley Federal de la Transparencia y el Sistema Nacional Anticorrupción, a efecto de eliminar la opacidad, la corrupción, la impunidad. Para ello, será indispensable la actuación del Fiscal Anticorrupción, que pueda impulsar una transparencia absoluta y efectiva, así como una auténtica rendición de cuentas.  Todo esto es un reclamo justo y una exigencia que demanda la ciudadanía.  Vox populi.  Vox Dei.