La nueva realidad

Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

Duele decirlo, pero hay veces que cuando mejor se empiezan a ver las cosas la vida responde con un duro “golpe de realidad” y deja claro que a veces ni la fortuna o el buen esfuerzo colectivo pueden salvar lo que está más que perdido. Después de todo con el reinicio de la Bundesliga hace un par de fines de semana y con la noticia recurrente de que tanto la liga española como la italiana empiezan a tomar forma con el regreso de sus jugadores a entrenamientos colectivos se pensaría que lo mejor estaba por venir tanto para el fútbol mundial como local, específicamente en México. Inclusive la liga inglesa, misma que muchos consideran ser la mejor competencia, amaga con reanudar toda actividad alrededor de junio ante el júbilo de miles de aficionados a pesar de que por momentos se pensaba que se vería cancelada. Y sí, algunas ligas como la francesa y holandesa tomaron la complicada decisión de suspender sus competiciones para evitar la propagación del virus en sus respectivos países, pero con el regreso de torneos de mayor peso se pensaría que la gran noticia del retorno de fútbol profesional en México era inminente y que para esta nota se estaría hablando del regreso triunfal de la Liga MX. Pero claro, para el que ha estado poniendo atención ya entiende que la esperanza es bella, pero a veces inútil y que tras unos días del anuncio oficial de la cancelación del certamen nacional la herida sigue más fresca que nunca y resulta un tema complicado de tocar; la semana pasada se regresó con una nota llena de ilusión y la vida se encargó de cortar una posible racha de optimismo.

Ahora bien, se le había dado a la federación mexicana de fútbol un ultimátum para tomar una decisión sobre si la competencia se reanudaría o no, misma que fue tomada el pasado viernes 22 de mayo, y ante todo pronóstico se decidió dar un cierre prematuro al Clausura 2020 y dejar al fútbol mexicano sin campeón. Y se usa la frase “ante todo pronóstico” por la manera en que la idea de cancelar el torneo se venía manejando, con declaraciones por parte de los directivos de que se perdería mucho dinero con la suspensión de la campaña o que era muy posible regresar a jugar para julio con un formato de competencia más reducido pero eficiente. Y claro, estas ideas contrastaban con las opiniones divididas de algunos jugadores que decidieron dar declaraciones al respecto, con unos votando a favor del regreso de la liga y otros más enfocados en los riesgos a su salud y votando por un aplazamiento mayor o incluso un final temporal del torneo, pero todo apuntaba a que se jugaría el Clausura. En fin, una serie de infectados y la presión del gobierno fueron los detonantes para que se llegara a la decisión de que la pelota no rodará más hasta la siguiente campaña, y de aquí ya no hay vuelta atrás.

Bienvenidos sean todos a la nueva realidad, en donde se cancela un torneo para poder jugar el que sigue, eso si la vida lo permite. El 2020 por siempre será recordado como el año oficial de la frase “ya que se acabe este año para empezar el que sigue lo antes posible”.