La mayor preocupación del jefe

Por Maru Lozano Carbonell

Quejarse de las nuevas generaciones es un cliché porque siempre ha existido esa piedrita. El jefe quisiera ver siempre motivados a los empleados, que vayan contentísimos al trabajo, que tengan ganas de poner todo su talento y lo mejor de sí durante toda la jornada laboral, ¡todos los días!

El jefe quiere que el empleado siempre esté al servicio de la empresa sin quejarse y sin pedir accesorios costosos. Habremos de saber que la motivación se percibe, así de simple, comencemos por cambiar la cara.

La ilusión de un bono y el estrés de la sanción no permite avanzar y la motivación también es movimiento. ¿Qué consideras que es motivante? 

Antes eran dos agrupaciones sociales que atraían, influenciaban y alineaban a las masas: la Iglesia y el Ejército. ¿Se puede -después de la revolución industrial- motivar y lograr resultados con fe y disciplina? 

Parece que no y entonces surge el dinero con la idea del americano Frederick Taylor y su administración científica del trabajo. Esto para aprovechar mejor la jornada laboral evitando pérdidas de tiempo y dinero. Su producción en línea hasta Ford la adopta. ¿Cómo se motivaba? ¡Pagando! El empleado era un tornillo más de la máquina, donde sus ideales, sueños, miedos, enfermedades y demás no se tomaban en cuenta. Todo era mecánico. Fíjate en su frase: “El dinero es lo que motiva principalmente a los trabajadores y los demás asuntos son poco importantes”.

Pero también por ese tiempo de principios de siglo XX surgen las ideas administrativas de Henri Fayol que sostenía: “Hacer que todos trabajen dentro de la empresa con gusto y como si fueran un equipo, hace la fortaleza de una organización y su control. Amabilidad y justicia para lograr la lealtad del personal”. 

Desde 1910 ambos, Taylor y Fayol querían retener al capital humano. Uno con dinero y el otro con buen ambiente laboral. Es más sencillo dar dinero que conseguir la lealtad de las personas.

Pero ni el dinero ni la lindura son suficientes si las condiciones físicas en el trabajo son inadecuadas. Así que si vamos equilibrando el pago, el ambiente, las condiciones físicas del lugar que aporta el australiano Elton Mayo, la fórmula se va dando. Elton decía por ahí de 1920 que “el conflicto con el trabajador se debe más a temas emocionales que económicos”.

Nadie hace nada si no es valioso. La motivación se capta y si es importante lo que el empleado va a hacer, el trabajo del jefe es hacer que éste sepa lo importante que es facilitándole autonomía, maestría y propósito.

El trabajador no quiere tener al jefe presionando y quiere sentir libertad, algo de flexibilidad. El trabajador quiere imprimir su sello y personalidad haciendo lo que sabe hacer porque le gusta y le sale natural. El trabajador quiere que su trabajo contribuya y se note, convencido del “para qué” hace lo que está haciendo. Que esté seguro que su producción se verá reflejada en algo mucho más grande que él mismo. Eso lo motivará.

Si los jefes leyeran a Ken Blanchard, experto en management de 82 años, que dice que “El líder del futuro deberá ser capaz de manejar la energía y cambiar el estado emocional de la gente”, posiblemente habría menos quejas y más gente produciendo para seducir al cliente.