La maldición

Por Dante Lazcano

Desconozco si es una maldición, pero lo que me queda claro que es una constante que el roster de los LA Chargers, de los que se supone deben quedarse en el equipo tras la pretemporada, es sacudido por lesiones.

Apenas estábamos en el receso de temporada, en un minicampamento, cuando Hunter Henry, ala cerrado del equipo y se supone sucesor de Antonio Gates, vio terminado su año debido a que se rompió los ligamentos de una rodilla.

Las cosas no podían mejorar cuando el viernes de pruebas físicas previo a iniciar la pretemporada Jason Verrett, esquinero de los Chargers reclutado en el 2014 pero con acción en 6 de los 16 partidos programados luego que lo reclutaron en la primera ronda, concluyó el año lesionado.

Si hacemos una revisión el año pasado Denzel Perryman, Mike Williams, su primera selección del año pasado, Hunter Henry, Forrest Lamp y de nuevo Verrett no terminaron el año por lastimadura.

En el 2016 de los denominados estelares fue Danny Woodhead quien no pasó del primer mes, Keenan Allen, Brandon Mebane que llegó como refuerzo y de nuevo Verrett al hule,  en el 2015 Kennan Allen, Melvin Gordon y Corey Liuget y en el 2014 Verrett, Woodhead, Melvin Ingram y Nick Hardwick quienes  terminaron en el hospital.

Se supone que el equipo al mudarse 140 millas al norte aprovecharon para sacudir la organización al grado que ya cuentan con nuevos preparadores físicos, instructores de gimnasio y hasta mejores instalaciones, pero lo que no han dejado atrás son las lesiones y eso que aun no se juega el primer partido de preparación.

Así como dije en mis redes sociales, al final de todos estos jugadores que menciono hay un común denominador: todos fueron seleccionados por Tom Telesco, gerente general, quien me atrevo a asegurar que está en la cuerda floja en caso que no suceda algo importante este año, por cierto el sexto en la posición y ya con la urgente necesidad que su talento entregue más allá de promesas en el campo.

Es inmortal

Y si de recordar se trata, este fin de semana se cumplirán siete días que se efectuó la ceremonia de inducción al Salón de la Fama que fue objeto Trevor Hoffman, lanzador que todos ubicamos con los San Diego Padres.

Justo reconocimiento a un jugador que entraba al terreno de juego acompañado de las Hell Bells de AC/DC para enterrar a sus oponentes, no fue casualidad que sumó 601 salvamentos, cantidad que en algún momento lo colocaron como líder histórico en las Ligas Mayores de Beisbol.
Lo vi lanzar cientos de veces durante mis coberturas al equipo sandieguino, pero sin duda me quedo cuando lo hizo en el tercer juego de la Serie Mundial ante los NY Yankees en el Qualcomm, aunque hubiera sido ideal ver cuando rompió el record de todos los tiempos de más juegos salvados, cosa que sucedió en el Qualcomm y se me negó porque fue más importante ir al Destructomanía en el Romero Manzo, pero bueno, esa es otra historia.

Mis dos centavos

Tan cerca y tan lejos.

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