La locura del murciélago y el pangolín

Por Juan José Alonso Llera

“La locura: es la nueva normalidad social”

Mi madre diría: “Ni modo hijo, hay que hacer de tripas corazón”. Para que se entienda mejor: se utiliza esta frase ante situaciones desagradables a las que no quisiéramos enfrentarnos, pero a las que no tenemos más remedio que hacer frente; de forma que se está haciendo un gran esfuerzo para afrontar una dificultad y obstáculo, bien por miedo o bien por incomodidad.

Estos días he escuchado de todo, visto de todo, meditado, conversado virtualmente, cocinado, ordenado mis libros, mis ideas, mi corazón, mi conciencia, en fin, todo me lleva al mismo lugar, a enfrentarme a mí mismo, que es lo único que tengo para poder sortear y prosperar en este momento, y no solo engordar.

No sé si les está pasando a ustedes, pero los que sí podemos estar en casa, nos hemos convertido en una olla de presión, porque hay que estar irremediablemente con nosotros mismos. La normalidad a la que estábamos acostumbrados nos permitía huir, distraernos, evadir o diluirnos en el mundo, pero los demonios de la mente por fin nos alcanzaron. Pero también tenemos que estar preparándonos para lo que se nos vendrá: la manipulación para dudar de nuestra propia cordura. Muy pronto, cuando el país comience a descubrir cómo “abrimos” y avanzamos, fuerzas muy poderosas intentarán convencernos a todos de que volvamos a la normalidad y no podemos regresar a lo mismo.

Se gastarán miles de millones en publicidad para que te sientas cómodo nuevamente. Queremos desesperadamente sentirnos bien de nuevo, volver a la rutina, no acostarnos por la noche preguntándonos cómo vamos a pagar el alquiler y las facturas, salir de casa para ir a trabajar. La necesidad de comodidad será real y será fuerte. Y cada marca vendrá a su rescate, querido consumidor, para ayudar a eliminar esa oscuridad y devolver la vida a la forma en que estaba antes de la crisis.

Yo creo que la verdadera lucha con nuestro entorno va más allá de sobrevivir a la pandemia, el éxito estribará en sobrevivir a nosotros mismos y con esto no quiero ser parte de la indiferencia, realmente hay millones de mexicanos que viven al día y su preocupación real está en como tener para comer, pero esta crisis nos ha confrontado primero como personas, luego a la salud y finalmente a la economía. El mundo no deberá ser el mismo.

Es el momento de tener las herramientas clave para enfrentarnos a este momento, sin duda es el desarrollo de las virtudes cardinales.

Son las virtudes principales y fundamentales de las cuales se derivan todas las demás. Son cuatro: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.

  • Prudencia: La virtud cardinal de la prudencia nos ayudará a saber en qué momento decir y hacer las cosas con la finalidad de hacer el mayor bien posible, o en su caso el menor daño posible.
  • Justicia: La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada quien lo que le corresponde.
  • Fortaleza: Virtud cardinal que consiste en vencer el temor y huir de la temeridad. La actitud con la que esperamos el golpe del destino. Para eso se requiere fortaleza.
  • Templanza: Consiste en moderar los apetitos y el uso excesivo de los sentidos, sujetándolos a la razón. Me parece que esta es la virtud qué más brilla por su ausencia en la sociedad actual, el “mundo” actual nos grita lo contrario: ¡consume, consume a los demás, sus vidas, sus tiempos, gasta, gasta!

Cómo vivir las virtudes cardinales

México y el mundo están atravesando por un momento difícil. Ojalá reflexionemos y tengamos la templanza para no despilfarrar el dinero en cosas superficiales, la fortaleza para actuar con justicia ante la realidad de miles de personas y la prudencia para que el sentimentalismo no le gane a la razón al momento de actuar. Quiero concluir con un pensamiento que le escuché a mi admirado Víctor Trujillo que se desdobla en Brozo: “La mente es la loca de la casa, si te toma como rehén no te va a soltar nunca, hasta que te des cuenta que tienes que vivir contigo”.