La lealtad en los tiempos del Covid

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Hace ya casi diez años tomó una marcada relevancia en Baja California para un número importante de empresas el ser reconocidas como los mejores sitios para trabajar. Varias de ellas recurrieron a institutos certificadores logrando estar incluidas en el listado de las cien mejores. De esta forma, en la región que apenas medio salía de una crisis de inseguridad resultaba ser la que contaba con un porcentaje significativo de mejores lugares para trabajar. Mejor aún, dos de las empresas ubicadas en esta ciudad llegaron a ser distinguidas literalmente como los mejores lugares para laborar en todo México, y no únicamente una vez, sino varias veces. ¿En dónde radicaba uno de los elementos clave? Se decía que en la lealtad. No de los operadores, ensambladores o empleados, sino en la de sus “asociados”.

Hoy en día la lealtad de los colaboradores, asociados o cualquier nombre que se les otorgue en su descripción de puesto de aquellas empresas reconocidas, y de todas en general está realmente siendo puesta a prueba como nunca antes. Todos esos bonos, eventos del día de las madres, del padre, paseos de verano, concurso de disfraces y posadas navideñas parecerían cosas del pasado que realmente no contribuyeron a construir una relación sólida patrón-trabajador para pandemias como la que vivimos actualmente.

Así como hay empresas no esenciales que buscan sacarle la vuelta a los decretos de suspensión de operaciones y otras que regatean a las medidas preventivas de contagio, también existen empresas que están haciendo un gran esfuerzo por llevar a cabo todas las medidas posibles para mantener un ambiente seguro y evitar al máximo la propagación del Covid-19. Incluso en ocasiones, con el reclamo de sus propios empleados por las incomodidades que estas significan. Pero al parecer, para algunas empresas que realmente tienen un interés por sus colaboradores, ni lo hecho en el pasado ni en el presente, es suficiente para evitar amotinamientos de su propia gente exigiendo lo que ya se les ha otorgado.

Evidentemente no podemos generalizar, ni todas las empresas son insensibles ante sus colaboradores, ni todos los empleados tratan de sacar ventaja de la situación. Pero esta crisis sí nos debe poner a reflexionar en dónde radica la verdadera lealtad a prueba de crisis sanitarias. Una lealtad en ambos lados de la ecuación patrón-trabajador. ¿Es en los eventos “motivacionales”? ¿Es la gran cantidad de bonos pagados por llegar, por quedarse y por no irse?

Nada es para siempre, ni siquiera esta pandemia, y lo que seguramente le sigue es un caos económico al que no todas empresas sobrevivirán, y al que no todos los empleados podrán sortear conservando su empleo. Y muy probablemente el concepto de lealtad mutua se transformará en una que sea a prueba de crisis en cualquiera de sus variantes. Tal vez la búsqueda del beneficio a corto plazo tanto del patrón con sus trabajadores, y del colaborador con su empresa, evolucionará en la construcción de una relación de largo plazo en donde ambas partes se protejan mutuamente aún en los tiempos del Covid, o de lo que venga en el futuro.