La India, el cisne que todavía luce como patito feo

Por Adriana Zapién y Valente García de Quevedo

La prosperidad nacional se crea, no se hereda, Michael Porter

Todos sin duda coincidirán: En la insalubridad, la pobreza, en la complejidad de la religión, el tráfico, el ruido, las vacas y sobre todo sus heces regadas por todas partes, a pesar de que pisar una de esas masas podría significar un buen augurio.

Habremos quienes, aun con todo lo espantoso que pueda sonar eso, nos encanta ver la belleza en medio del caos y habrá otros que al redactar sus impresiones o platicarlas, lo único que lograrán es que quienes los lean o escuchen descarten a este país como destino para las próximas vacaciones.

Lo cierto es que la vida se ve a través de un lente pulido o moldeado dependiendo lo que ha sido tu existencia o lo que pretendes sea. Y de ahí, la diferencia entre la capacidad para emitir los juicios de valor y los de razón. Por eso coincido con el neuro-científico Beau Lotto, que propone ver al mundo con nuevos ojos, eliminando sesgos a través de la diversidad, la exploración y los viajes. Y eso es lo que voy a tratar de hacer en esta redacción a lo largo de tres entregas.

Propongo hablemos de cifras antes de juzgar a la India y enviarla al sótano del progreso, discutamos de números y comparemos quién tiene más posibilidades de sacar a sus pobres de ese estado más rápido y quién es una potencia, si México o la India. Si bien, ambos seguirán estando muy lejos Europa o Norteamérica, hay que aprenderle a la India muchas cosas que ha hecho bien y que la posiciona como la segunda economía emergente después de China. Así que me puse investigar y encontré los siguientes datos:

La India tiene alrededor de 1,200 millones de habitantes y México 120 millones; sin embargo, el número de personas que se les considera viven en pobreza en México equivale a casi el 53 por ciento (con 63 millones de pobres según el banco mundial).

En la India equivalen al 21 por ciento de su población. Reconozco que 260 millones de pobres sin duda es un número alarmante; pero el análisis es sobre la proporción según población y de cómo han disminuido su número en los últimos años.

Mientras, en México parece que el número va a la alza aun con los esfuerzos del gobierno por reclasificar la pobreza. Lo interesante y valioso es ver lo que ha venido haciendo bien la India en los últimos 20 años y metiendo acelerador los últimos 10 para disminuir a sus pobres.

Como dato importante para el análisis mencionaré que según The Economist, en un artículo publicado el 9 de abril de 2017, los historiadores calculan que a Gran Bretaña le llevó alrededor de un siglo (de 1820 a 1920) bajar la pobreza de más del 40 por ciento de su población a menos de 10 por ciento.

Japón comenzó más tarde pero avanzó más rápido, iniciando con la revolución Meiji de1868 que impulsó un nuevo orden político, social, industrial, cultural y educativo que se detuvo con la guerra, pero se activa al terminarla, centrándose en el último lustro en la capacidad creadora de las personas llamada “innovación”. Finalmente China, Indonesia y la India van camino a lograr una baja en la pobreza al doble de velocidad que lo hizo Japón (me gustaría saber que México tiene una verdadera estrategia de trasformación de largo plazo como estos países, pero cada sexenio se les ocurre nuevas brillantes ideas para lo inmediato).