La importancia del régimen fiscal de Zona Libre

Por Wilfrido Ruiz Sainz

Para iniciar mis comentarios pero sobretodo mis reflexiones sobre el planteamiento asignado, me parece prudente y apropiado definir primeramente el concepto de Zona Libre, que en inglés se traduce como: “Free Ttrade Zone”. La Zona Franca, es una zona geográfica de un determinado país cuyas barreras comerciales tales como aranceles son eliminados, es decir, se trata de un privilegio fiscal que establece la exención de cargas tributarias. Dicho de otra manera, es un espacio legalmente delimitado en cuanto su extensión territorial y autorizado por la entidad gubernamental para la introducción e importación de insumos y bienes libres del pago de aranceles. Los beneficios son impulsar la economía local y convertirse en un mercado atractivo para inversiones extranjeras.

Para introducirnos adecuadamente en el tema sobre la importancia del Régimen Fiscal de Zona Libre, es justo y necesario regresar en el tiempo, ya que Tijuana tiene su historia. Es indispensable establecer una relación cronológica de hechos, que puedan ligar y amarrar el pasado con el presente. Dicho de otra manera, el poblado de Tijuana, fue conocido inicialmente como Pueblo de Zaragoza, en honor al General Ignacio Zaragoza Seguin, mismo que fue fundado el 11 de Julio 1889. El asentamiento tuvo un origen complicado debido a la distancia y alejamiento del centro de la República. Se trataba de un paraje semiárido con muchas carencias por su estado rústico y en gran parte abandonado por parte del Gobierno Federal y  cuya existencia económica y social, dependía exclusivamente de los turistas norteamericanos como fuente única de ingresos y sobrevivencia.

Sin embargo, el 10 de Enero 1920, Tijuana con una población de 1,028 habitantes, arribó procedente de la Villa de Nogales, Sonora, un joven visionario de 18 años con poca escolaridad, ya que había cursado hasta quinto año de Primaria.  Se trata de Wulfrano Ruiz González, quien como buen migrante y a base de librar una lucha constante para lograr la superación personal, fue ascendiendo paulatinamente en la escala social hasta llegar a ser Presidente de la Cámara Nacional de Comercio, el 22 de Febrero 1933. Sin lugar a dudas, me parece que ésta fecha fue el parteaguas que exigía el Rancho de la Tía Juana.

En efecto, Wulfrano Ruiz González, favorecido con la amistad del General y Presidente de la República Abelardo L. Rodríguez, General Plutarco Elías Calles y finalmente el General Lázaro Cárdenas del Río, Presidente de la República, gestionó y obtuvo  del primero de ellos, el 30 de Agosto 1933, la aprobación de la Zona Libre para Tijuana y Ensenada; el 10 de Marzo 1935, promovió y obtuvo de parte del General Lázaro Cárdenas del Río, la Zona Franca para Tecate, Mexicali y San Luis Río Colorado y finalmente en 1937 se hizo extensiva la franquicia hasta La Paz, Baja California Sur. Los privilegios fiscales realmente contribuyeron a la transformaron del Estado de Baja California. El progreso económico atrajo una fuerte corriente migratoria; generó la proliferación de negocios, creció la industria, propició la creación de más empleos y se fortaleció una competitividad con el comercio norteamericano.

La creación del Régimen Fiscal de Zona Libre, fue un hecho histórico que consolidó el progreso y la pujanza económica de Tijuana y Baja California. El privilegio tuvo una vigencia de 59 años, del 30 de Agosto 1933 con varias prórrogas, hasta el 1º de Enero de 1994, ya que dicho régimen fue substituido por el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA).

Ahora bien, ante la evidente narrativa del pasado histórico, podemos enfocar correctamente nuestra realidad actual, ya que es del conocimiento público que la Zona Estratégica regresa  con ímpetu y con gran trascendencia para los fronterizos. Todo esto a partir del 1º de Enero 2019. A mayor abundamiento, la necesidad de instaurar la Zona Libre corresponde a la 4ta Transformación promovida por el Presidente de México, Lic. Andrés Manuel López Obrador, quien decidió regresar a Tijuana el 21 de Septiembre 2018, para confirmar su promesa de campaña: “Voy a cumplir con el compromiso, toda esta frontera va ser zona libre, van a bajar los impuestos.” La magnitud y las repercusiones de autorizar dicho privilegio fiscal, abarca toda la franja fronteriza de Tijuana hasta Matamoros, con 30 kilómetros al interior. Sin duda, los efectos económicos serán explosivos y  benévolos para las familias fronterizas y la economía nacional. Se trata del resurgimiento de la frontera que se alinea con la Cuarta Transformación. La reintroducción de la Zona Franca, implica una mayor competitividad y un relanzamiento del comercio y de la industria, con una mayor capacidad económica para el consumidor, ya que dicha Zona Libre se amarra y se arropa con otras dos iniciativas del Presidente de la República, a saber: (1) La reducción del Impuesto al Valor Agregado del 16% al 8% y (2) La reducción del Impuesto sobre la Renta del 35% al 20%. El fruto que se espera como resultado de los estímulos tributarios, será que el comercio y la industria, bajen precios a niveles competitivos, coadyuven para crear mayor empleo y en su caso, otorguen mejores salarios para la clase trabajadora.

Dicho lo anterior, se busca promover y empujar la economía de la frontera mediante la transferencia tributaria a los hogares de la región. Con cierta cautela podemos manifestar, que las medidas anunciadas van a acotar y en su caso, reducir el éxodo de consumidores a California. Es de esperarse que el consumidor local tenga más opciones para quedarse en casa y comprar mayormente en su localidad, sin tener la imperiosa necesidad de cruzar la frontera para beneficiar principalmente al comercio transfronterizo, que según el Colegio de la Frontera Norte, asciende a los $7,000 millones de dólares anualmente. Me parece que las experiencias y vivencias del pasado, aunado a la visión de Estado del Presidente de México,  se justifica plenamente la reactivación, revitalización y reorientación de la economía de Baja California y a lo largo de toda la frontera. Sin duda, no debe sorprendernos que la Cuarta Transformación de la Nación, continúe cabalgando fuerte y se convierta en un motor que inyecte los cambios que requiere el país.