La implacable falla

Por Manuel Rodríguez Monárrez

manyrodriguez@live.com.mx

Twitter: @Tijuanagreen

A casi dos años del sismo que estremeció Mexicali, y que dejo miles de damnificados en el valle agrícola y en la zona urbana, debemos recordar que la tierra que pisamos no es tan firme como pensamos. Hemos sido diseñados para pensar que lo más seguro que tenemos es nuestro patrimonio en bienes raíces, la propiedad privada, pero ¿qué pasa cuando te mueven el piso fuerzas de la naturaleza que salen de nuestro control? Es ahí cuando te das cuenta, después de un sismo o terremoto, que en realidad tú no eres dueño de esta tierra que habitas, que la tierra conformada por placas y rocas en fundición, en realidad forma parte de un planeta vivo en constante movimiento y cuya fuerza implacable supera por mucho nuestro dominio sobre la superficie terrestre.

Nuestra península es atravesada por la falla de San Andrés y en la superficie de la carretera escénica Tijuana-Ensenada podemos observar los efectos y estragos constantes de la falla sobre el pavimento de rodamiento que tiene que ser cubierto de manera recurrente para tapar las grietas que se forman derivadas del choque de placas tectónicas. Sabemos que algún día un sismo de grandes proporciones golpeará nuestro territorio, sólo que no sabemos cuándo. Se puede estar preparado para ese día si seguimos al pie de la letra los protocolos de protección civil, pero para ello, se deben realizar simulacros en espacios públicos, hogares, escuelas, hospitales y negocios. Con la implacable falla de San Andrés no se juega, y estar preparados es nuestra obligación, pues dentro de muchos años más nuevas montañas se formarán y tal vez donde hoy es tierra firme dentro de algunos años se vuelvan fondos marinos.

Nuestra región de montaña tardó miles de millones de años en formarse y es el resultado de la solidificación de magma y de la erosión natural lo que provocó la formación de uno de los paisajes más bellos del mundo, por donde las fuertes ráfagas de vientos generan sonidos que parecen rumores, y que bautizamos como La Rumorosa. Imaginemos por un momento que las placas que forman la falla de San Andrés son como un enorme pastel de relleno de cereza que al colisionar hacen que el relleno escape por alguno de los lados provocando la formación de nuevas rocas, es así como se forman las laderas y montañas que hoy habitamos.

El reciente sismo en la Ciudad de México fue de una magnitud considerable de 7.8 grados y aunque pudo haber llegado a más, los edificios en general y la infraestructura urbana soportaron el movimiento telúrico porque hoy la tecnología de la construcción integra sistemas anti-sísmicos; hay poblaciones como las de Japón que también han resistido grandes sismos, pero otras no, como la de Haití que prácticamente quedo en ruinas con un gran número de pérdidas humanas.

Difundir la cultura de la prevención es tarea de todos, platiquemos en casa qué debemos hacer en caso de sismo y si contamos con equipo de emergencia, nunca es tarde para tomar precauciones.

*El autor es Internacionalista egresado de la UDLA-Puebla.

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