La historia es una gran maestra

Por Manuel Alejandro Flores

“Aquél que no conoce su historia está condenado a repetirla…”, Napoleón Bonaparte

¿Te has cuestionado alguna vez sobre el origen de las cosas, de las naciones, de las comunidades o de tu propia familia? ¿Por qué el sistema educativo incluye a lo largo de la educación básica y media superior la asignatura de historia? ¿Qué tiene de relevante estudiar lo que pasó ayer en el contexto del ahora y en la construcción del futuro?

Nuestra vida personal, familiar o comunitaria tiene un origen de orden histórico. Pocos momentos tan hermosos como cuando, en los tiempos de la fotografía impresa y plegada en álbumes, nuestros abuelos o nuestros propios papás nos juntaban a ver en imagen a nuestros bisabuelos, aquella primera casa adquirida o incluso alguna mascota de larga vida en la familia. Impactantes historias sobre cómo se conocieron nuestros abuelos o nuestros padres y cómo se fue configurando nuestra propia existencia y lazos familiares en un ayer que a veces no comprendemos. Más aún cuando esos lazos implican también una comunidad, una ciudad, una nación. Raíces históricas que nos hacen sentir parte de una nación, como la mexicana, que quedaron tatuadas en los libros de historia oficial y que forjan una identidad en torno a los colores de nuestra bandera, a nuestro escudo, a nuestro territorio y a nuestras tradiciones culturales.

¿Qué hemos aprendido de nuestra propia historia? La historia sin duda es una maestra implacable. Nada hay que hacer ya con el pasado ocurrido, imposible de cambiar, sin embargo, nos deja un legado, mensajes, experiencias y realidades que, con un ojo observador y acudiendo a las fuentes correctas, nos enseñan rutas importantes a seguir o errores claves que no deben volverse a cometer. ¿Qué hemos aprendido de las experiencias de nuestros padres, que son una excelente fuente de información respecto al camino recorrido? ¿Qué hemos aprendido como pueblo respecto a lo que ha ocurrido y sobre todo ha quedado asentado en los anales de la historia de nuestra patria? Importantes reflexiones deben hacerse al respecto, más ahora, que pareciera que estamos en la paradójica evolución de una regresión a un populismo clientelar que ya se había visto antes en México.

Tuve la oportunidad de organizar con los alumnos del 4to semestre de la licenciatura de educación primaria de la Escuela Normal Fronteriza Tijuana el 1er. Foro Virtual sobre Historia, como parte de la asignatura que lleva el mismo nombre. Había que abordar temas importantes del programa en dicho foro: Tiempo, Espacio, Memoria, Polémica, Transformación. Este foro que tuvo lugar desde la plataforma Zoom de la Normal el pasado 24 y 25 de junio, tuvo en la persona de tres historiadores y artistas a excelentes exponentes de la materia. Elegimos temas que, por su naturaleza, despiertan todo tipo de pasiones y para los cuales hay todo tipo de opiniones, no siempre sustentadas en las fuentes primarias o secundarias de la historia: La Guerra Cristera en México entre 1926 y 1929 abrió foro con una exquisita presentación del Lic. Benigno Medrano Flores, egresado en Historia de la Iglesia Católica por la Universidad Pontifica de Roma y quien tomó como referencia la excepcional obra de Jean Meyer “La Cristiada”. Le siguió una excepcional presentación de Gerardo Pablo, este cantautor poblano que gusta de los temas históricos. Semblanteó con su buena música a los grandes muralistas mexicanos: José C. Orozco, David A. Siqueiros y Diego Rivera, pasando por la recordación de Eduardo Galeano con su memoria del fuego, para cifrar en nuestras mentes la importancia de la historia como Memoria de los Sucedido. El foro cerró con broche de oro, con nada más y nada menos que Don Jesús Ortiz Figueroa, hombre de letras, fundador de la Normal Fronteriza, precursor en la fundación de la Facultad de Ciencias Históricas de la UABC y miembro fundador de la Sociedad de Historia de Tijuana AC. Quién mejor que él para hacer una reseña histórica de la Libertad Religiosa en el mundo con un aterrizaje en nuestro país.

Mucho habría que decir de cada una de las ponencias, me quedo con la invitación a los futuros maestros de historia: Buscar fuentes primarias de la historia para formar siempre en la convicción de la búsqueda de la verdad, tener un espíritu crítico y no quedarnos con lo que se dice, cuestionarse más por el orden de la cosas y acontecimientos y construir el presente y futuro de nuestra patria apoyados por esa gran maestra que es la HISTORIA.