La historia de Dios

Por El Recomendador

Bajo este título, el popular actor norteamericano Morgan Freeman filmó para National Geographic una serie en la que platica su último viaje en búsqueda de Dios. Es decir, cuenta la historia de su viaje, no propiamente la historia misma de la posible irrupción de Dios en este mundo.

La serie es valiosa a pesar de que casi todo lo que ofrece National Geographic sean largos recorridos y búsquedas que nunca acaban por encontrar al objeto buscado. No es el sensacionalismo que busca retener al espectador algo que seduzca mucho, aunque aparezca el buenazo de Morgan Freeman.

En efecto, él mismo es el productor de la serie con sus 78 años y estrenada en 2016. Su figura bonachona que aparece en tantas películas como profeta e inclusive representando a Dios mismo y tiene la virtud de provocar casi siempre simpatía. Más ahora que emprende este viaje de búsqueda de Dios del que confiesa que perdió la fe en Él.

El primer episodio lleva primero al actor a investigar lo que han dicho de la muerte en diversos pueblos y épocas acerca de si habrá o no vida después de la muerte. Se insiste mucho en que dejar huella en los vivos es inmortalidad, según se desprende de diversas creencias. Su búsqueda es más anecdótica que filosófica o religiosa y las diversas opiniones no parecen agregar muchas respuestas, al no incluirse el examen de ningún hecho acerca de la posible irrupción de Dios en el mundo de los Hombres.

Cada episodio se centra en cuestiones como la resurrección, los milagros. Con esta temática se va recorriendo el mundo y descubriendo lugares místicos como lo son el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén, el árbol Bodhi en la India, el Vaticano, los templos Maya y la gran iglesia de Lakewood en Texas.  Lo acompañan expertos y no faltan experimentos científicos a los que se somete el mismo Freeman ante las cámaras.

El actor reconoce que, en su opinión la Ciencia y la Religión no son algo opuesto sino complementario para indagar lo que él busca. Confiesa que su búsqueda de Dios terminó a los 13 años cuando iba a la Iglesia Bautista y presenciaba las divertidas misas bautistas que incluían coros, música, sermones gritados, fieles que se desmayan y… un caos fascinante. Antes de filmar esta serie ya el actor había declarado en su programa Science Show que, en su opinión, es el Hombre el que había inventado a Dios y que él sí creía en ÉL, ya que Freeman pensaba que él mismo era Dios.

Un crítico muy exigente llegó a decir que es una serie documental fallida porque sólo destaca la presencia de Morgan Freeman. Sin embargo, cada lector podría hacer su propia lectura de lo relatado en el documental pese a que son varios los críticos que lo dan por prescindible y afirman que esta serie peca de caótica por tratar ciertos temas en apenas diez insuficientes minutos y que nunca mira hacia atrás, sino que va acumulando un conjunto de encuentros bastante insípidos y olvidables.