La grandeza de Tijuana (Parte 2)

¿Y AHORA QUÉ?

Por José Galicot

Al terminar el evento en octubre de 2010, los organizadores, satisfechos, elaboraron una larga lista de agradecimientos a todos aquellos que habían hecho posible Tijuana Innovadora 2010, iniciando con el Presidente de la República y muchos miembros del gabinete, continuando con el Presidente Municipal, el Gobernador del Estado, las organizaciones de la Sociedad Civil, las diversas Cámaras, los medios de comunicación, los cientos de voluntarios, etc.

Habían acudido 700,000 personas a las extraordinarias jornadas. Premios Nobel, junto con pioneros en la industria electrónica, filántropos , artis tas y economistas se mezclaron en un derroche de talento nunca antes visto, y la fiesta del espíritu dejó impregnada a la ciudad de una nueva apreciación de sí misma.

Atrás quedaban las “leyendas negras”, atrás las “auto-flagelaciones”, atrás la autocrítica negativa constante…y una sensación de orgullo y de pertenencia se enseñoreó entre la ciudadanía y se manifestó en el baile-rito en el que participaron con alegría cerca de cincuenta mil personas en diferentes ciudades, simultáneamente, al cierre del evento.

Por el otro lado los niveles de credibilidad de Tijuana Innovadora y sus organizadores estaban altos.

¿Cómo podía ser de otra manera si habían logrado hacer un evento inusitado -la verdad es que había tenido impactos mayores y había ido más lejos de lo soñado-,nunca antes intentado y ante una incredulidad inicial notable.

Y ahora ¿qué hacer?

Habíamos intentado un evento y nos encontramos al final con un movimiento, de enorme energía y dinamismo. Que no podía pararse drásticamente.

Además, la ciudad aún tenía muchas necesidades.

Efectivamente, se había elevado la autoestima puesto que ahora Tijuana se sabía una sociedad productora de artículos competitivos de alta calidad, que desaparecían en el mercado internacional con éxito.

Jóvenes voluntarios exigían seguir creciendo y participando: los disparos de adrenalina en actividades productivas y creativas con éxito aun corrían por sus músculos y nervios.

Nos sabíamos una comunidad de emigrantes capaces, en una fraternidad fresca, alegre y entusiasta, que se veía a sí misma con nueva luz.

Las universidades producían miles de egresados capaces e inteligentes que se habían medido con los oradores y expositores entablando diálogos de comunicación respetuosa, interesada, interesante y productiva.

Las actividades deportivas, culturales y artísticas bañaban la ciudad.

Pero aún faltaban muchas cosas que hacer, enormes carencias que atacar, que por un azar del destino, por esas rachas afortunadas que tiene la vida, empezaron a solucionarse y están transformando la urbe de una manera increíble.

Algunas propiciadas por Tijuana Innovadora. Muchas otras por el gobierno municipal, estatal y federal. Otras más por el mismísimo gobierno americano. Nuestra Iniciativa Privada invirtiendo. Y, claro, otras muchas por un pueblo dinámico y activo que descubrió que, aunque tenemos buenos gobiernos y un excelente ejército, debemos “meter el hombro” para convertir a nuestra ciudad en la que merecemos y deseamos para las generaciones futuras, los que aquí habitamos. Buscar mejores niveles de calidad de vida. Intentando ser una sociedad mejor, en lo cívico, en lo creativo, en lo disciplinado, en lo bueno. Buscando la Grandeza.

Nota: en la tercera participación enumeraremos para propios y extraños la magia de las obras y acontecimientos positivos que están ocurriendo ante nuestros ojos y que no tiene parangón.

*El autor es empresario local y coordinador general del Movimiento Tijuana Innovadora.

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