La Geoeconomía en el Viejo Continente

Por Juan José Alonso

jjalonso@grupoconsultorefe.com

Usar la política para lograr objetivos económicos y controlar recursos marcará la agenda europea y casi el mundo entero, desprendiéndose de esa independencia necesaria entre política y economía.

La crisis financiera y de la deuda se ha convertido en un desafío existencial para el euro y el proyecto europeo. Parece que el pozo no tiene fondo. El orden mundial ha cambiado y Europa, despojada de la credibilidad y el poder de antaño, ha perdido peso e influencia en el mundo. Se han invertido los papeles. Ahora, los países desarrollados son los países en riesgo, que ven como día tras día sus mercados son sacudidos y las agencias crediticias bajan sus ratings, mientras los países en desarrollo registran crecimiento. Con la disminución del comercio interno en la Unión Europea, se ha empezado a mirar hacia los países emergentes y el potencial que representan para sacar al Viejo Continente de la crisis, para México suena a oportunidad de oro.

En 2012, la geoeconomía, un concepto que había caído en el olvido, estará cada vez más presente en las acciones e iniciativas de algunos países. El uso de las habilidades políticas para lograr fines económicos, controlar los recursos y ejercer influencia ha vuelto a estar de moda. Afinar su visión geoeconómica es clave para el futuro de la Unión Europea.

¿Pero, qué tipo de política geoeconómica deberían seguir los Gobiernos europeos? ¿Cuál será el precio a pagar por salvar el euro y la posición internacional de Europa?

Muchos gobiernos ya han dicho que su prioridad ahora son las exportaciones, las inversiones y sus intereses nacionales. Recientemente, Alemania no ha tenido más remedio que tomar las riendas en la crisis del euro. Pero muchos alemanes no están dispuestos a pagar el precio de la solidaridad y rescatar a una Europa que ya no consideran como un modelo político sino como una carga económica. Alemania parece estar más interesado en contener la inflación y mantener el euro débil para favorecer sus exportaciones y asegurar así sus intereses nacionales, sin tener en cuenta el posible impacto sobre sus competidores internacionales y las divisiones que eso pueda producir en la Unión. La austeridad se ha convertido en el motor de Berlín para sacar a Europa de la crisis, pero hasta ahora, no ha conducido al crecimiento o a la creación de empleo, también se ha tratado de contagiar esta regla al resto de los países europeos, con muchas dificultades, dado que esto implica despertar de un sueño, en el que el disfrute de un gasto desmedido era la premisa fundamental.

Se resumen en: Pónganse a trabajar, gasten menos y piensen en el futuro.

En cualquier caso, la economía no puede desviar la atención de las cuestiones de la política y la cooperación multilateral. Hace falta una mayor coordinación en el ámbito europeo para asegurar la búsqueda de logros comerciales para salir de la crisis sin causar un debilitamiento excesivo de las normas, la solidaridad y la unión europea. Al fin y al cabo, la UE se creó con ese fin.

*Profesor de Posgrado de Cetys Universidad e Ipade Business School.