‘La gente necesita de historias…’

Una presentación de “Aladino” en el teatro del Centro Cultural Tijuana (Cecut) fue el montaje que hiciera a Paco Mufote querer conocer más sobre el arte escénico.

 

“Estaba en la secundaria y me impactó mucho la magia que estaba viendo en ese tiempo. Cómo de espacios planos creaban profundidades y otras atmósferas”, explicó en entrevista el actor.

Aunque desde la primaria, en la escuela “Cuauhtémoc” donde cursó, había un cuarto pequeño perteneciente al teatro donde encontró vestuario y utilería abandonada.

 Hizo la reflexión concluyendo que desde ese momento se impactó. Sin embargo, se guardó la impresión y decidió no decir nada a sus padres.

Fue hasta que cumplió 25 años que emprendió el camino formal hacia el estudio de la actuación, gracias a la experiencia que tuvo al realizar un viaje a Francia.

“El hecho de haber salido de la ciudad y ver otras cosas me dio valor. Le sacaba la vuelta al teatro porque escuchaba muchas cosas. En la UABC, el taller ya había comenzado. La profesora era Claudia Villa, hablé con ella y me aceptó. Así fue como comencé el rol de búsqueda”, ahondó.

Posteriormente, estudió con Daniel Serrano, en la Casa de la Cultura y el desaparecido CAEN (Centro de Artes Escénicas del Noroeste).

En 2004 el primer montaje formal que tuvo fue “Bordersanto” en Ensenada tras la invitación del profesor Fernando Rojero. Aprendió gracias al consejo de otro profesor, a buscar su propio trabajo.

Fue así como encontró un monólogo llamado “Tengo un arma”.

“Me atreví a montarlo y resultaron cosas muy suaves, muy buenas”. Estuvo presentándolo de manera intermitente a lo largo de seis años. En 2012 cumplió 50 funciones. A partir de las últimas 10, se incorporó a su grupo de teatro “La Nave”, Alan Márquez como productor y estratega. Después llegó “El último cigarrillo” monólogo basado en el cuento de Miriam Allen Ford.

El cuento era corto entonces Paco lo adaptó para que tuviera mayor duración.

“Hay personajes que no están en el cuento, van 26 funciones. Comenzamos en el festival de Tijuana Hace Teatro en 2013. Lleva buen ritmo y gracias a la contribución de Alan esto ha avanzado bastante”, afirmó.

 

Riqueza en aprendizaje

En cuanto a cómo se vive el oficio del arte escénico de manera emocional, Paco Mufote considera que es una cuestión muy rica debido a las vivencias y el aprendizaje.

“El hecho de investigar sobre cada personaje deja una experiencia muy grata. Lo veo desde el punto de la convención social. Siento que las etiquetas se empiezan a hacer a un lado para ir a la parte humana. Esa que todos tenemos. Ahí se encuentran muchas razones por las cuales los personajes deciden ser…”

Acentuó que dicha búsqueda le encanta. Al final de sus presentaciones procura llevar a cabo el “desmontaje” lo cual es una plática entre actores, público y/o creativos sobre lo que recién se vio en escena.

De acuerdo al aspecto económico, el actor considera que el oficio es similar al de un vendedor. “No me gustan las ventas y siempre fui enemigo de ellas porque soy muy malo para vender. En este caso, el motor que ayuda para poder atreverse a hacer otras cosas y ‘vender’ proyectos, es enamorarse de la profesión. No es una profesión fácil”.

Consideró también que la planeación es importante al igual que trabajar y estar continuamente buscando.

“Otro maestro decía ‘¿Quieres trabajo? Proponlo’. Hay comunidades a las que el teatro no llega y la gente necesita de historias”. 

Afirmó de igual manera que el teatro se hace en conjunto y que cada producción es distinta, al igual que cada ciudad.

Por ejemplo en el Distrito Federal hay mayor afluencia que en Tijuana. El también músico imparte talleres en escuelas como parte de su trabajo.

Se encuentra preparando otro monólogo escrito por un amigo suyo, el psicólogo Israel Zik. La pieza se titula “Frente al espejo, diálogos de un hombre”.

“Toca el tema de la equidad del género, el machismo y esta cuestión social sobre lo que debería ser, relacionado a los sentimientos de un hombre y lo que debería reprimir porque es hombre. Es algo interesante”.

Ya ha presentado por invitación de algunos maestros, como prueba piloto, una lectura en atril de “Frente al espejo…”; comentó que tuvo buena respuesta de los jóvenes pero, al momento de presentarlo con adultos, la reacción no fue tan favorecedora.

Por otro lado, se encuentra escribiendo sobre otros temas.

“Los ingredientes de La Nave son Alan Márquez, María Soto y yo. Esperamos que siga bastante tiempo y que podamos seguirles llevando historias interesantes y de alimento”, concluyó.

“El último cigarrillo” tiene programadas tres presentaciones:

14 de febrero en ICBC, el 18 en CEART Tecate y el 21 en La Estación Teatro.

En Facebook se puede encontrar el grupo “La Nave” como La Nave Teatro.