¡La frustración es educativa! 

Por Maru Lozano Carbonell

Lo que muchos padres y educadores no saben es que la frustración es una emoción natural y necesaria en el desarrollo infantil. Aprender a lidiar con la frustración es una habilidad importante que permite a los niños enfrentar efectivamente los desafíos de la vida. 

¿Por qué crees que es importante enseñar a los niños a sentirse frustrados? La frustración es una emoción que todo el mundo experimenta en algún momento de su vida. Sin embargo, puede resultar especialmente difícil para los chicos afrontarlo. Cuando los niños no saben cómo lidiar con la frustración, pueden sentirse abrumados, ansiosos o enojados. Esto puede llevar a comportamientos negativos como berrinches e incluso agresión.

Enseñar a los niños cómo lidiar con la frustración es importante porque ayuda a desarrollar habilidades emocionales y sociales ya que:

Desarrollan la resiliencia que es la capacidad de recuperarse de la adversidad y así pueden enfrentar los desafíos de la vida con más confianza.

Desarrollan empatía: cuando los niños aprenden a lidiar con la frustración, también aprenden a comprender las emociones de otras personas. Esto les ayuda a desarrollar la empatía y las habilidades sociales que necesitan para interactuar eficazmente con los demás.

Desarrollan la autoestima: A medida que los niños aprenden a lidiar con la frustración, también aprenden a confiar en sus propias capacidades y destrezas. Esto ayuda a los niños a desarrollar una autoestima sana y positiva.

Entonces, ¿cómo podemos enseñar a los niños a frustrarse tantito, pero de manera saludable?

Modela un comportamiento adecuado porque ellos aprenden mucho observando el comportamiento de los adultos. Cuando los padres y educadores abordan eficazmente la frustración, los niños aprenden a hacer lo mismo. Por lo tanto, es importante que los grandes se comporten adecuadamente en situaciones frustrantes.

Enséñale habilidades para resolver problemas porque es pequeño, no tiene tu experiencia ni tu recorrido, no puede pensar como tú, así que ayúdale a enfrentar los desafíos de manera efectiva. Las habilidades de resolución de problemas que se pueden enseñar a los niños incluyen: Identificar el problema, buscar soluciones juntos, evaluar las soluciones para ver si aplican o no, y que tenga habilidades de comunicación. Permítele expresar y ya luego le ayudas a mejorar sus argumentos.  

Comunicación efectiva incluye que los niños sepan ponerle nombre a su sentimiento, a localizar su necesidad, a enfocarse en el opuesto deseado, es decir, si se siente incapaz, que se enfoque ahora en cómo podría sentirse suficiente.

La comunicación efectiva incluye que sepan escuchar y proponer soluciones a conflictos de manera pacífica.

Enséñale habilidades para relajarse, por ejemplo, respirar profundo, imaginación positiva guiada: que respire y mentalmente se transporte a un lugar tranquilo y relajante.

La frustración hace a la persona más humana y más inteligente, permite que se frustren un poco porque no puede ser que estén los niños en un “bienestar eterno” porque tendrá que salir al mundo real: con frío, con ruido, competencia, etc. En verdad, no todo lo que les hace sentir mal a los pequeños es negativo. La tristeza, el miedo, la rabia son vitales para que aprendamos de nosotros mismos y así crezcamos con habilidades para la vida. ¿El secreto? ¡La adaptación!  Un bebé crece porque su mamá le cuida pero ya desde niños, crecen porque ¡se adaptan!

Modelemos entonces: tener un propósito en la vida, adaptarnos a ella y a ser realistas.