La fortuna del infortunio

Por Juan José Alonso Llera

“¡La fortuna no cambia mucho a los hombres, pero los desenmascara!”

La pandemia se ha vuelto el tema de conversación diaria, pareciera que todo el mundo gira alrededor del virus. La verdad es que esta situación pasará, la cuestión es que nadie sabe cuándo ni cómo; lo que sí es un hecho es que seremos la generación más fuerte de la historia y que las herramientas que nos deberá dejar esta situación serán las que nos permitan construir el mundo que sigue, que nada tiene que ver con el pasado ni con la estupidez de “la nueva normalidad”.

No podemos tratar de ser normales cuando en el planeta hemos vivido con la normalización de la violencia, de la inseguridad, de la pobreza, de la deforestación y de muchas adversidades que hemos asumido como “normales”.

Por eso nunca he sido ni seré normal, moriré haciendo todas las anormalidades posibles que me permitan una Tierra más habitable para todos, no sólo para el círculo que somos los que podemos dar y no los que tenemos que recibir. ¡Gracias Dios mío!

“La principal lección (de la pandemia de covid-19) es que nos recuerda que la vida es incierta y que si esperamos a la certidumbre siempre llegaremos demasiado tarde”

Margaret Heffernan.

La incertidumbre y nuestra actitud hacia ella es el tema de Heffernan, quien ha sido CEO de cinco compañías, es profesora de Práctica en la escuela de Gestión de la Universidad de Bath en Inglaterra y es autora de seis libros.

Uno de los aspectos cruciales en momentos como los que vivimos es que la gente pueda apreciar que, aunque obviamente hay empleos y compañías que son más seguros que otros, este es un momento en el que realmente nos tenemos que ayudar entre nosotros.

Las personas que perdieron sus trabajos o están por perderlos necesitan ayuda y nosotros necesitamos ayudarlos, si podemos, porque a la larga todo el país, todo el mundo, sólo mejorará en la medida en que todos mejoremos. Es el momento más solidario de la historia en donde debemos ser absolutamente bondadosos y compasivos.

Este no es el momento para ser egoístas ni egocéntricos, sino para pensar en que si todos estamos siendo afectados por la pandemia: ¿Cómo nos podemos ayudar para enfrentarla?

La respuesta está en imaginar, adaptarse y colaborar. Pero, ¿de qué manera esas habilidades se ven afectadas en una época de autoaislamiento, distanciamiento social, confinamientos, mascarillas y políticos incompetentes?

La paradoja es que entre más distantes estamos entre nosotros, más nos necesitamos. Nos necesitamos para no perder la esperanza, para darnos inspiración e ideas y para mantenernos motivados. La principal lección de este momento es que nos recuerda que la vida es incierta y que si esperamos por la certidumbre siempre llegaremos demasiado tarde. Lo que tenemos que hacer es usar nuestras mejores capacidades al pensar, aprender, colaborar e imaginar.

Porque lo que pasa con el futuro es que es algo que nos pasa o que nosotros hacemos. Y creo que debemos desarrollar las habilidades intelectuales, sociales e imaginativas que necesitamos para hacer el futuro que queremos. Sin duda alguna nadie sabe qué mundo tendremos, así que tenemos que construirlo mejor de cómo lo hemos hecho hasta ahora. Aprovechemos la crisis para sacar lo mejor de nosotros en beneficio de una mejor planta.