La fábrica de chocolate

Por Juan José Alonso LLera

«Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella”.

Es de todos sabido que no soy fan del buen Andrés, que me gustaría estar orgulloso de mi presidente como lo estoy de mi país, pero la realidad me escupe a la cara sin piedad.

Desgraciadamente hay muchos indicadores que marcan el rumbo totalmente equivocado por el que navegamos, mientras que en palacio se planea la fiesta de AMLO (Amlofest) para lucir con su enésimo informe de buenas intenciones y cargado de medias verdades, mentiras a medias, mentiritas y por supuesto el mega acuerdo que tiene la virtud de proteger a toda la corrupción de este mandato.

Yo esperaría a estas alturas ya un cambio de timón, pero me tendré que preparar para más radicalización y polarización ya que a mi presi cuando no le salen las cosas se enoja más y actúa como león enjaulado; en fin, esta es mi opinión simple que no simplista sobre los hechos de mi patria que tratan de ser aderezados en todas las homilías mañaneras.

Hablando de eso, esta semana el Sr. López arremete con harta saña en contra de Aristegui y la revista Proceso después de que se diera a conocer el reportaje: “Sembrando vida y la fábrica de chocolates”, donde se trata de involucrar a los hijos de Andrés con beneficios del programa Sembrando Vida, para enriquecerse de la producción de cacao en Tabasco por medio de su marca: Chocolates Rocío.

Después de leer a conciencia el reportaje, me parece que lo más que hay ahí, es la historia de unos emprendedores mexicanos que vieron una oportunidad con un producto y que buscan hacer un negocio productivo internacional, mencionando a un amigo de la infancia que desgraciadamente se llama Hugo Chávez y que “parece” aprovecharse de una oportunidad para hacer lo que cualquier persona sensata haría, un emprendimiento para crear una empresa y salir adelante.

Me parece que el reportaje es tibio, poco contundente, sin pruebas inculpatorias, lleno de dichos y suposiciones, que no conducen a un gran fraude o estafa al erario, sin duda no es correcto aprovechar los beneficios de un programa social para enriquecerse, pero esta relación no queda clara. Para mi de hecho pudiera ser una historia de éxito del cacao, pero como involucra de refilón a los hijos de Andrés, suena “sospechoso”.

Lo verdaderamente preocupante fueron las reacciones.

  • El presidente califica a Proceso y Aristegui de opositores, traidores y que nunca lo apoyaron ni son fans de la 4T
  • Muchos columnistas de todos colores apoyan la libertad de expresión
  • Los porristas de Andrés, Morenistas y chairos golpean verbalmente a Carmen y a Proceso
  • Aristegui responde a AMLO: “¡Sereno, moreno! Lea y luego platicamos”
  • “En Aristegui Noticias no estamos ni a favor ni en contra de su movimiento. Este espacio es, simple y sencillamente, eso, un espacio de periodistas”.

En fin, una semana más de circo, donde el presidente juega todos los días con lo que le conviene, da la impresión de una desesperación mayúscula y de seguir perdiendo el tiempo en tonterías intrascendentes. Por otro lado, Carmen como siempre, provocando sin contundencia, si hay corrupción o trafico de influencias, que se denuncie y no que sólo se siembre la duda, nunca mejor dicho.