La estupidez alrededor de Francis Scott Key en Baltimore

Por Juan José Alonso Llera

“La intransigencia es una obstinada negativa a cambiar de punto de vista. En la palabra intransigencia encuentras la palabra latina ‘transigere’ que significa ‘llegar a un entendimiento’; las personas que muestran intransigencia se niegan a hacerlo. Las naciones a menudo son acusadas de intransigencia cuando se niegan a cumplir con las normas o la voluntad internacionales”.

Esta semana se dio uno de los accidentes más trágicos económicamente hablando. Les cuento que, en la madrugada del 26 de marzo, el puente Francis Scott Key (FSK), que conecta las zonas costeras de Baltimore, en Maryland, colapsó tras ser impactado por un buque portacontenedores, conocido como el “Dalí”, propiedad de la empresa Synergy Marine Group.

El puente FSK, de 1.6 millas de extensión, destaca por contar con un tramo de 1,200 pies de puente de armadura, lo que lo convierte en el segmento de este tipo más largo a nivel mundial. Reportes iniciales, dan a conocer que el Dalí chocó contra uno de esos soportes, lo que derivó en el colapso.

Según los expertos, los puentes suelen contar con protecciones que los mantienen a salvo de colisiones, pero la enorme fuerza del Dali fue demasiada y sin yo ser ingeniero civil, el sentido común y la realidad ponen en evidencia a que el puente NO contaba con las medidas de protección a las columnas, que, a pesar del tamaño, el peso y la pérdida del gobierno del barco, hubieran evitado el choque directo a la columna.

Algunos expertos afirman que quizá sea demasiado pronto para saber exactamente qué pasó durante la colisión y el posterior derrumbe. Pero advierten que este tipo de puente en particular se construye con protecciones contra colisiones (que evidentemente este puente no tenía) y que puede haber sido necesario un gran impacto para que el puente cayera de esa manera.

Por ejemplo, el 29 de enero por la noche un barco de Liberia de 228 metros de largo (eslora) chocó contra uno de los pilotes del puente Zárate-Brazo Largo, principal vía de comunicación entre el sur de la provincia de Entre Ríos y el norte de la de Buenos Aires, en Argentina, y al puente no le paso nada, por contar con estas protecciones (¿puente argentino, mejor construido que el gringo?).

En el pasado, ya se han derrumbado puentes por colisiones con barcos. Entre 1960 y 2015, se produjeron 35 grandes derrumbes de puentes tras haber sido impactados por buques marítimos. Es ese riesgo inminente el motivo por el que los puentes modernos se construyan previendo posibles colisiones.

Los ingenieros han desarrollado una serie de requisitos y soluciones de seguridad destinados a garantizar la integridad del puente incluso en caso de accidentes como el ocurrido en Baltimore. En 2023, por el puerto de Baltimore transitaron la cifra récord de 52.3 millones de toneladas de cargo procedente del extranjero con un valor de 80,000 millones de dólares. Por sus muelles, empresas como Volkswagen, General Motors (GM), Toyota, Nissan y Volvo, además de fabricantes de lujo como Lamborghini, exportan e importan sus vehículos.

“Baltimore es el principal puerto de automóviles de Estados Unidos y estamos en contacto con funcionarios federales para ayudarlos a comprender el tamaño de las operaciones del automóvil ahí”.

En este momento más allá de las fallas, la intransigencia, los errores, las debilidades en seguridad y demás pifias, no hay manera de calcular el impacto económico en Maryland, las alternativas de solución y los 3 a 4 años que les llevará reponer el puente.

Sin duda los accidentes pasan, pero aquí pareciera que, por no invertir una cantidad mínima en barreras (pontones, que protegen o desvían) de contención a las columnas, hoy tienes un problema de dimensiones catastróficas para la economía, esto sin minimizar las muertes y desparecidos, que gracias a Dios el accidente fue de madrugada cuando la circulación era mínima. Mal inicio de Semana Santa.