¡La esperanza y el miedo!

Por José Cervantes Govea

“Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo, del miedo al cambio”: Octavio Paz.

 

Logramos transitar en relativa calma la década 2000-2010, año en que conmemoramos y festejamos momentos  históricos difíciles de la vida nacional: La independencia en 1800, la revolución en 1900 y la alternancia en el gobierno de la república en el 2000.  Y ahora qué sigue?. México apenas ha cambiado desde 1810. Incluso en los momentos de transformación aparente, como las elecciones de 2000 que ganó Vicente Fox, no han hecho sino consolidar todavía más el orden establecido.

En cuanto la emoción se desvaneció, el gobierno de Fox solapó las prácticas corruptas y antidemocráticas de siempre. El sistema político mexicano encalló a partir de 1917: Lejos de mejorar la seguridad, la delincuencia se recrudeció e incluso se atribuye a gobernantes;  los órganos gubernamentales no están a la altura de las circunstancias, y los políticos se aprovechan del desinterés de ciudadan@s que no les importa la política. Mientras los ciudadanos centran su atención en su satisfacción y la de su familia y amigos cercanos y surgen brotes espasmódicos de violencia incontrolada. 

La clave de una política estable es que los poderes del Estado se vigilen mutuamente: los políticos deben vigilarse los unos a los otros, pero ¿quién vigila a los politicos?. Pocos o nadie se ocupan de vigilar lo que hacen los políticos con el poder. Por su parte los políticos simulan contraer obligaciones con sus conciudadanos, la constitución, las leyes, la legislación internacional y aun la opinión pública mundial. Los políticos tejen redes secretas para impedir que sus tejemanejes salgan a la luz pública, o para blindarse mutuamente cuando algún avezado periodista los investiga y los exhibe.

El gobierno es inmaduro e incapaz de revertir el desorden derivado de la anarquía por la ignorancia de los individuos. Los partidos políticos agonizan, los comunicadores son diezmados a punta de balas, los periódicos desaparecen y el interés político de los ciudadanos es escaso e intermitente.

Nos desentendemos de la cosa pública y luego, cuando descubrimos que la riqueza, poder y privilegios de la clase política han crecido desmesurada, explicable y escandalosamente corrupta sin que nadie se lo impida, entonces estallamos. Y mientras la delincuencia crece l@s políticos se aseguran, blindan y enriquecen construyendo sus burbujas y domos a prueba de balas, secuestros y extorsiones.

Los diputad@s niegan la información de su patrimonio por temor a la delincuencia, pero legislan para exigir transparencia y amedrentar y extorsionar a los empresarios o, en el mejor de los casos, se asocian con ellos “industrialmente”, es decir sin capital, a cambio de protección y tráfico de influencias.  Hoy, en plena transición democrática, los gobiernos no están marcando ninguna diferencia en las formas de gobernar.

En la dinámica gubernamental la gratitud, la lealtad y la complacencia son la antesala de la complicidad, corrupción e impunidad. Y mientras la esperanza de los mexicanos se desvanece,  el miedo al cambio por parte de los políticos crece.

*José Cervantes Govea  radica en Tijuana, es Contador Público egresado de la U.A.B.C. y Abogado egresado de UNIVER Tijuana. Acepta comentarios a jocegovea@yahoo.com