La escuela a la sociedad y la sociedad a la escuela

Por Gustavo Fernández de León

La semana pasada tuve la oportunidad de presentar una misma idea en dos escenarios completamente distintos: A un grupo de alumnos de primaria y secundaria, y por otra parte en el Foro de productividad y desarrollo de talento 2016 de Index (Industria de exportación) en Mexicali.

¿Qué tiene que ver un grupo de alumnos de nivel básico con empresarios industriales de primer nivel? El talento humano.

En mi intervención con los alumnos (y los docentes) platicaba de descubrir, en cada uno de nosotros, nuestros propios talentos para poder desarrollarlos en el trayecto de nuestra formación. Pero también reflexionamos sobre el entorno y las vocaciones de la región para poder “empatar” los talentos con las actividades productivas.

Al preguntar sobre las actividades productivas regionales, tristemente ni docentes ni alumnos tienen claridad en ello, considero que ni la sociedad en general las tiene. ¿Cómo nos vamos a enterar de que en Tijuana se produce una importante cantidad de insumos médicos de alta calidad para el mundo? ¿Cómo saber que hemos sido la capital de producción de televisiones, que producimos cerca del 80% de vino nacional,  que en nuestro Estado hay agricultura?

Por otro lado, en el panel que tuve la oportunidad de participar dentro el Foro de Index Mexicali se cuestionaba ¿cómo retener talento?, ¿cómo transformarnos de manufactura a “mentefactura”?

La respuesta la considero muy simple, la escuela tiene que salir del aula y conocer la realidad; así como la realidad social tiene que entrar al aula.

Tradicionalmente el aula es un espacio cerrado de cuatro paredes en el que reinan los “planes y programas” y se alcanzan objetivos que miden las evaluaciones locales o nacionales. ¿Tiene que ver esto con la realidad que nos rodea?

Pero también la industria es una gran nave industrial de la que poco o nada de lo que se hace sale a la sociedad. Y hasta hoy no existe ningún programa para docentes de nivel básico con la perspectiva de las vocaciones (reales y actualizadas) de la región.

Si queremos tener más arraigo y mejores resultados productivos propuse el ejemplo siguiente:

Los clubes deportivos (equipos de fútbol de primera división) tienen todos un determinado sistema de detección de talentos. Buscan a sus talentos entre los niños desde los 6 o 7 años de edad. Una vez detectados les dan seguimiento y apoyo para tenerlos preparados y desarrollados para cuando tengan la edad de participar en las primeras ligas juveniles. Con esto no sólo descubren los mejores talentos competitivos sino que a la vez generan un arraigo con la “marca” y un público cautivo para toda la vida.

¿Por qué no hacer lo mismo con los talentos futuros ingenieros y creativos?

Las grandes industrias de exportación deberían entrar en alianzas con escuelas, academias y talleres para patrocinar, buscar y descubrir nuevos talentos que puedan ser apoyados durante su infancia y juventud. Les garantizo que en una generación tendremos una cantidad impresionante de talentos en nuestras empresas.