La escasez y crisis del agua en México

Por Roberto Rosas Jiménez

México es un país envidiable en recursos naturales. Sin embargo, estamos viviendo una crisis que podemos y debemos mitigar para que no se agrave más: La escasez de agua.

Nuestro país se ha vuelto más cálido desde la década de los años sesenta del siglo pasado. Las temperaturas promedio a nivel nacional aumentaron en 0.85°C y las temperaturas invernales en 1.3°C. Se ha reducido la cantidad de días más frescos y tenemos más noches cálidas, según estudios de la Cámara de Diputados.

Celebramos que el presupuesto en inversión física para 2022 haya tenido un aumento real del 17.6% con respecto a 2021; sin embargo, está fuertemente concentrado y destinado a rubros no necesariamente vinculados a la mejora del ambiente ni al agua.

Por su parte, la inversión en agua será de 6.3 mil millones de pesos. Aunque es buena noticia que este gasto se incrementará con respecto a 2021, los datos del Censo 2020 muestran que aún hay rezagos importantes en la materia: cerca de 2 millones de las viviendas en México no cuentan con servicios dignos de drenaje y 1.2 millones no cuentan con agua potable.

De hecho, el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua documentó que se necesita una inversión anual promedio de 49 mil millones de pesos por 20 años para alcanzar la sostenibilidad y seguridad hídrica en México.

La colaboración entre sector privado y público será crucial para mejorar y modernizar la infraestructura hidráulica del país. Un factor importante para que lleguen más inversiones es garantizar certidumbre jurídica.

Datos de Conagua muestran que, de 1992 a 2010, se ejecutaron tan solo 33 contratos de participación privada, 70% de tipo CPOT (construir, poseer, operar y transferir). Para facilitar que haya más inversión tanto pública como privada se requiere un amplio debate que nos lleve a contar con una ley moderna en materia de aguas.

México es de los países con mayor consumo per cápita según la ONU, lo que nos coloca en el quinto puesto junto a España. Sólo nos superan Estados Unidos, Australia, Italia y Japón.

Para que en los hogares mexicanos haya agua, es necesario prevenir y mitigar los efectos del cambio climático y eso sólo será posible con visión e inversión en infraestructura hidráulica en sus distintas fases desde captación, extracción y recarga de los mantos acuíferos, distribución, uso adecuado, tratamiento y saneamiento. Expertos señalan que, de un total de 653 acuíferos, 105 se encuentran en condiciones de sobreexplotación, por lo que es necesario actuar con responsabilidad.

Por ello hacemos un llamado a todos los mexicanos para hacer un consumo responsable del agua, y a que avancemos hacia un modelo de consumo ya no lineal, sino circular. Todas las crisis entrañan oportunidades.

Es momento de que todos hagamos equipo para asegurar que el agua no nos falte.

¡Está en nuestras manos!