La Enfermedad Endémica de México: 9%

Por: Wilfrido Ruiz Sainz

Amable Lector: La Organización Transparencia Internacional, establece mediante una mediación exhaustiva y minuciosa, que el índice de la percepción de la corrupción en México, equivale al 9% del Producto Bruto Interno. Ciertamente, una golpe muy grave para el desarrollo del país, cuyo crecimiento no pasará de un 2.5%  Representa, una muy mala noticia que lastima profundamente la conciencia nacional y vapulea perversamente a los más vulnerables, que ya suman 57 millones de mexicanos.

Lamentable y tristemente, México sigue siendo víctima de la corrupción a gran escala. Representa una sangría que destruye las aspiraciones de millones de mexicanos atrapados en la desigualdad y la inequidad.  Es un malestar permanente que se  extiende por todo el país, principalmente en el sector gubernamental representado por malos servidores públicos, que surgen de los partidos. Sin duda, es una realidad lapidaria.  Es una realidad  que asfixia las aspiraciones legítimas de la sociedad civil y que frena la justicia social para todos los mexicanos, especialmente los de abajo, que son 57 millones de compatriotas.

 

Al afirmar que el fenómeno de la corrupción es un mal endémico de México, tenemos que citar la definición de la palabra “endémico” y por ello acudimos al Diccionario de la Real Academia Española, que ahora cito: “Endémico”  Dícese de actos y sucesos que se repiten frecuentemente en un país, que están muy vulgarizados y extendidos”. Me agrada la definición.  Describe nuestra realidad.  Es perfectamente aplicable, ya que la corrupción es galopante, obedece a un proceder vulgar, que se encuentra clavada principalmente en la esfera del servicio público.

 

La madre de la corrupción, es la impunidad.  La impunidad es el escudo predilecto y perfecto para ocultar las fechorías de los políticos frívolos y fanfarrones. En México tenemos miles de historias de corrupción y de enriquecimientos ilícitos.  La enfermedad endémica es una consecuencia por la falta de una verdadera aplicación de la ley y ausencia del castigo punitivo gracias al fuero constitucional. No exagero al afirmar que México y la comunidad nacional aborrecen la corrupción.  Estamos hartos del saqueo sistemático, que nos tiene de rodillas.

 

Con gran pesar les comento, que recientemente Auditoría Superior de la Federación, auditó el ejercicio fiscal 2014, correspondiente a la Cámara de Senadores.  Resulta y resalta que los angelitos iluminados, mediante la figura de la opacidad, desviaron para beneficio propio y de las bancadas parlamentarias la cantidad de mil 370 millones de pesos.  Un robo descarado que vulnera la transparencia y el principio de rendición de cuentas. ¿Hasta cuándo vamos a tolerar el pillaje y la estafa?  Ante la podredumbre de los partidos políticos, que son los responsables de la corrupción, la impunidad y la opacidad, la ciudadanía tiene la gran oportunidad de votar por los ciudadanos independientes, que a mí juicio representan la gran esperanza de México.