La Educación en medio de la Contingencia

Por Manuel Alejandro Flores

¿Qué ha pasado con los miles de estudiantes mexicanos a los que se les suspendieron las clases a raíz de la contingencia sanitaria? Fuera de que cuando esta columna sea publicada será jueves santo, ¿qué hicieron los alumnos de todos los niveles de estudio en las tres semanas previas a las vacaciones para seguir aprendiendo? ¿Qué han hecho los padres de familia que trabajan? ¿Qué vamos a hacer una vez que pase la Semana Santa y nuestros hijos (as) tengan que retomar sus estudios?

La realidad es que la mayoría de las instituciones educativas migraron su modalidad presencial a Online en cuestión de días. Las más avanzadas o con más experiencia en el campo de lo virtual ya contaban con plataformas de aprendizaje alineadas a sus procesos presenciales; las de menos recursos han logrado avanzar por medio de contenidos educativos en televisión abierta, por medio del correo electrónico o del mismo “WhatsApp”. Punto intermedio el uso de Classroom de Google o de Teams de Microsoft.

Pero lo más importante del Covid-19 es que nos regresó a algunos siglos atrás en donde la educación de los niños, en todos los aspectos se daba en el contexto del hogar. No faltaron memes que ilustraron la valoración de los padres de familia de los profesores de sus hijos o incluso aquellos que establecieron que la colegiatura de los colegios no parece ser tan cara. No es fácil tener a los hijos las 24 horas en casa, incluso sin poder llevarlos a lugares de esparcimiento en la ciudad. Sin embargo, uno de los primeros deberes de los padres de familia es educar a sus hijos conforme a sus convicciones y valores. No hay mejor oportunidad de formar en valores que lo que algunos educadores llaman como la pedagogía de la presencia. Una de mis primeras conclusiones es que a raíz de la contingencia la unidad familiar se da de manera eventual, por más tiempo de lo común y de aquí se desprende una oportunidad magnífica para que el papá y la mamá puedan sembrar en los hijos cosas maravillosas por medio de actividades que fomenten valores.

La segunda reflexión es sobre la importancia del impacto de la tecnología en nuestras vidas. Nos damos cuenta que no todo es chatear y comentar en Facebook, estar en el chisme respecto a las publicaciones que unos y otros hacen o solamente estar viendo fotos o siguiendo al “influencer” favorito: hoy hay herramientas de todo tipo para formar y educar; videochats, plataformas para colocar tareas y manejar tiempos de entrega específicos. La posibilidad de subir videos con evidencias de aprendizaje, plataformas como HangOut o Teams que te permiten tener una video-llamada para disipar dudas o dar una clase por ese medio. También se explotaron los webinars en el sector empresarial, para continuar formando tu perfil en aras de hacer mejor las cosas en la empresa o negocio. Mi segunda conclusión es que la necesidad nos ha hecho probar todas las herramientas tecnológicas para el aprendizaje y se está logrando aprender sin necesidad de salir el hogar.

El Covid-19 está dejando una estela de muerte en el mundo; es la crisis, al menos en mis 37 años de vida, más dura que ha afrontado la humanidad, crisis que nos aterriza y nos debe hacer reflexionar sobre muchas prácticas que como seres humanos tenemos y debemos cambiar para bien de nuestro mundo y nuestras culturas. Serán también muchos los aprendizajes que nos deje esta dura cuarentena en nuestras vidas, empezando por la valoración de la labor docente y el rol de la escuela en la sociedad.