La Educación en la familia (Segunda Parte)

Por Gustavo Fernández

“El que es bueno en familia, es también buen ciudadano”: Sófocles

En mi columna anterior, describía a la familia como la institución natural de mayor importancia en la vida de una persona; un lugar donde se aprenden los valores y actitudes que pondremos a prueba durante nuestra vida y que posteriormente, se convertirá en un ciclo sin fin al pasarlos a nuestros hijos.

Es necesario tener siempre presente que nuestros hijos durante su primer infancia, imitan todo lo que ven en nosotros, y sobre todo recordar que los valores en el hogar no se enseñan, los descubren nuestros hijos a través de nuestras acciones.

Por ello para lograr que nuestros hijos tengan una buena educación, se debe lograr que una familia viva en incondicional afecto entre los padres, que se acepten y se amen, buscando el bien del otro para poder ver el bien de nuestros hijos, ya que es el amor de una pareja el que baña a nuestros hijos.

Pero ante los problemas que actualmente enfrentamos como sociedad, las crisis económicas, la inseguridad, nuestro estilo de vida enfocado más al contacto a través de la tecnología que a la convivencia personal, vemos que en muchas partes del mundo se han elevado las tasas de divorcio.

Actualmente en nuestro país no existe una escuela que nos enseñe, antes del matrimonio, cómo debe ser la vida en pareja y mucho menos, que nos diga cómo ser padres expertos. La falta de este preparación conocimiento previo y la actitud de cada persona, puede ocasionar la existencia de problemas familiares que posteriormente lleven a considerar el divorcio como una salida viable.

El orientador Arnulfo González me mencionó que en la ciudad de Tecate se estuvo brindando orientación a parejas en proceso de divorcio realizado con el apoyo de la regidora Mayté Ferreiro. Esta dinámica dio como resultado que de 100 parejas que se acercaron para recibir orientación, 97 conservaron y fortalecieron su matrimonio.

Es necesario que nos pongamos a plantear la necesidad de una “Escuela para parejas” o “Escuela para padres”, que nos capacite para enfrentar y resolver los problemas familiares más comunes y que además, nos orienten sobre la mejor manera de educar y formar a nuestros hijos.

Una escuela que a su vez, nos haga mejores ciudadanos. Que nos apoye a valorar nuestras carencias y puntos fuertes como personas, mejorando en lo que sea necesario mejorar para poder apoyar en la educación de nuestros hijos en el aspecto cívico, cultural y moral.

Si esta acción fuera de carácter obligatorio para poder contraer matrimonio, y que el municipio trabajara de la mano con instituciones certificadas en el tema para promover la capacitación para padres o parejas impartidas por técnicos en orientación familiar, estoy seguro que hoy  tendríamos mejores ciudadanos como padres, y por lo tanto, aseguraríamos también mejores futuras generaciones.