La Economía Colaborativa

Por Juan José Alonso Llera

No tengo la menor duda en que en el mundo que nos ha tocado transitar existe un exceso de recursos, que de una manera u otra, subutilizamos, o para ser más claro desperdiciamos. Se ha escrito hasta el cansancio del tema de UBER, creo que ya basta, ya entendimos que #Ubersequeda, pero lo que nos falta por asimilar es el origen, no solo una de sus manifestaciones como lo sería esta aplicación revolucionaria.

 

Así es que lo realmente importante es el cómo están cambiando los modelos de negocio y la movilidad de las personas, motivo por el cual me sumerjo en esta ocasión en el mundo de la economía colaborativa, que tiene como fin el uso eficiente de todos los recursos a nuestro alcance.

La definición de librito, nos dice que es un sistema económico en el que se comparten y se intercambian bienes y servicios a través de plataformas tecnológicas. Rompiendo con la manera tradicional de compartir, intercambiar, prestar, alquilar y regalar, usando las tecnologías de la información y comunicación, que incluyen nuevas maneras de medir la reputación de las personas y la calidad de los servicios.

El movimiento del consumo colaborativo supone un cambio disruptivo en los aspectos culturales y económicos, nos lleva primero que nada a cambiar nuestro propio “chip” en los hábitos de consumo, hacia aceptar y usar nuevos modelos potenciados por las redes sociales y las plataformas peer-to-peer.

En los servicios de consumo colaborativo las barreras de desconfianza se ven minimizadas gracias al uso de perfiles de usuarios con evaluaciones y referencias marcadas por varios beneficiarios, lo que da origen a nuevas maneras de relacionarse, intercambiar, y monetizar habilidades y/o bienes económicos, lo que era impensable hace unos años.

El MIT calcula un mercado potencial de 110  mil  millones de dólares en los siguientes años, hoy ronda los 26 mil millones. Los que han entendido estas plataformas, montándose en la ola para sacarle provecho se embolsan, según la revista Forbes, más de 3.500 millones de dólares al año.

El 40% de los alimentos del planeta se desperdicia; los carros particulares pasan el 95% de su tiempo parados; en Estados Unidos hay 80 millones de barrenadoras que se usan 13 minutos promedio; un motociclista en Europa tira a la basura 2,600 horas de su vida circulando por las calles buscando estacionamiento. ¿Es justo desperdiciar tantos recursos?, ¿Sobran carros? ¿Para cuantas personas puedes cocinar desde tu casa? La Tierra alcanzará 9,000 millones de habitantes en 2050, habrá que alimentarlos de manera eficiente.

En fin cuando hay un cambio brusco en la vida, tenemos que asimilarlo, reglamentarlo, aprovecharlo, ya que estos son los grandes saltos cuánticos da la humanidad en su evolución y no hay marcha atrás.

Seguramente tienen su lado obscuro que ira saliendo a la luz, pero son muchas más las ventajas. Y aunque queda la tarea pendiente de regular ciertas aplicaciones, para evitar “la deslealtad” , es un hecho que han mejorado los derechos de los consumidores.

El éxito de esta forma de consumir revela una sociedad que quiere cambiar la manera en que vive y acabar con el desperdicio de recursos, el pago de moches, el mal servicio y un largo etcétera de estupideces que agregan costo y NO valor.

 

*Profesor de posgrado de CETYS universidad e IPADE Business School, jjalonso@hotmail.com