La crisis de los migrantes

Por Dianeth Pérez Arreola

Estos últimos días varias ciudades holandesas se han convertido en centro de acopio para ayuda a los migrantes. Recibieron ropa, artículos de aseo y dinero, pero también muñecos de peluche, cartas y dibujos dándoles la bienvenida.

 

El tema de los migrantes ha causado polémica, pues mientras la mayoría de los europeos comprende su desesperada situación, otros apuntan que el recibirlos colapsará la economía, los servicios médicos y la seguridad del país, pues aseguran que entre los solicitantes de asilo vienen también integrantes del estado islámico.

Critican que su argumento para venir a Europa sea “querer una vida mejor” en vez de “sobrevivir”. Por suerte y por desgracia la imagen del pequeño Alan Kurdy, encontrado ahogado a la orilla de una playa turca, cambió la percepción de los europeos y del mundo sobre el éxodo sirio.

Un diario explicaba en uno de sus artículos que la gente que llega pertenece a la clase alta y media de sus países de origen, pues solo ellos pueden pagar lo que piden los traficantes de personas por acercarlos a Europa, lo que por supuesto no quiere decir que no pueda haber terroristas entre las miles de personas que quieren una visa de residencia.

A los Países Bajos llegaron la semana pasada 3 mil 100 migrantes, que es todo un récord cuando el promedio es de mil 500, lo que tiene rebasados los centros de acogida, pero también están rebasados los centros de acopio de las ciudades a donde  los holandeses han acudido en masa a hacer donaciones.

El gobierno tiene enfrente el enorme reto de cumplir con su cuota de migrantes, a la vez que hace malabares para que alcance el dinero, pues desde hace tiempo hay recortes en todo; servicios de salud, pensiones y ayudas sociales.

Pero debe haber recursos suficientes si anuncian que el rey Guillermo ganará 43 mil euros más el próximo año, su madre 24 mil y su esposa 17 mil euros extra, para un gran total de 40 y medio millones de euros destinados a la casa real holandesa.

Claro que esto causa irritación a la creciente ola de antimonárquicos, que exige a la realeza rebajar su presupuesto y pagar impuestos, tal como se lo exige el gobierno a todos los demás. Algo así como los 419 millones de pesos para gastos extras de Enrique Peña Nieto mientras hay un recorte de 450 millones al sector salud. Esto pasa hasta en el primer mundo.

Además cabría señalar que en México también mueren y desaparecen migrantes de ambos sexos y todas las edades en circunstancias atroces sin que esto levante la ola de indignación, solidaridad y compasión que por lo general despiertan en nosotros solo los muertos ajenos.

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