La cosa está que arde

Por Manuel Rodríguez Monárrez

Esta semana se celebró en la explanada exterior del palacio municipal un acto conmemorativo por el día del bombero, evento al que el Presidente Municipal decidió darle la espalda, no asistiendo. Como justificación el Alcalde decidió poner la sesión de Cabildo a la misma hora que el magno evento para que no se notara su inasistencia, lo curioso es que puede esperar 52 días sin sesionar pero cuando se reactiva lo decide hacer en el momento oportuno para él.

Pero su inasistencia se nota más por el abandono en el que tiene a los bomberos, no tanto porque vaya o no a un evento, aunque si es sintomático de la mala relación que priva de las partes. Y es que dicen los que lo conocen, que al Alcalde no le gusta que le exijan, y no le gusta que lo presionen, que por eso corrió al Capitán Gopar porque no se cansaba de exigirle mejores condiciones para los bomberos.

El heroico cuerpo de bomberos está dividido y es producto de la desigualdad salarial por la que vienen luchando la diferencia en muchos de los casos es del 300% y 400%, un bombero de confianza gana en promedio 10 mil pesos mensuales, ya es justo que se avance en la homologación para que haya equidad y compañerismo.

Dicho por ellos, los bomberos Tijuana trabajan bajo amenaza, el ambiente está tenso producto de que Oficialía Mayor del Ayuntamiento les tiene prohibido abrir la boca respecto a la triste y desolada realidad por la que atraviesan en sus condiciones laborales, en su infraestructura física, en su equipamiento y uniformes, vaya en sus condiciones generales de trabajo. Es increíble, escuchar las historias de cómo se cooperan, hacen colectas, consiguen artículos donados, hacen trabajos de herreros, carpinteros y electricistas para salir adelante con lo que tienen.

La fuerza de bomberos de Tijuana es de las más capacitada de México pero atienden incendios urbanos con equipo forestal, de la administración les mandan los sobrantes de los uniformes de policías, en lugar de ordenarles uniformes retardantes al fuego como marca la norma.

Con infraestructura de edificios en estado crítico la mayoría de las 18 estaciones de Tijuana, operan en un estado indigno para cualquier servicio de emergencia. En la estación 7 ha habido cuatro robos en un año, y entre los mismos bomberos se cooperaron para pagarse una reja, mientras tanto, los atracos les dejan las unidades inservibles. En la estación 10 el techo gotea, los dormitorios son un horno, la puerta corrediza de emergencias no abre y la puerta de la pipa no cierra.
Mi esposa tuvo que hacer una colecta entre sus amigos para comprarles un abanico, una amiga que me acompañó al recorrido está tan conmovida que decidió hacer por internet una recaudación de fondos entre sus amigos empresarios para ver si junta una cantidad considerable para comprarles una bombera.

Como cada agosto, llega el día en que tendríamos que estar festejando a nuestros héroes apaga fuegos.  A esos hombres y mujeres entregados que anteponen sus vidas para atender las emergencias de una ciudad convulsionada como Tijuana. Lamentablemente, este año no hay nada que festejar, los bomberos Tijuana se encuentran en total estado de abandono, la administración municipal número 22 que encabeza el Alcalde Juan Manuel Gastelúm Buenrostro no se ha preocupado en lo absoluto por atender sus necesidades más apremiantes.

Los bomberos de Tijuana ya están cansados de este trato indigno y la moral de la corporación se encuentra por los suelos, los bomberos no merecen seguir aguantando estas condiciones injustas producto de que se les sigue relegando en la agenda de prioridades. Este es un enérgico ya basta, los bomberos, así como los policías y protección civil deben estar blindados por encima de los políticos para que puedan hacer su trabajo.