La contienda electoral contra el abstencionismo

Por Noé López Zúñiga

Este martes 12 de abril empezaron las campañas políticas en el proceso electoral ordinario 2015-2016, para elegir munícipes y diputados locales.

Por lo pronto, la pregunta obligada es, ¿se logrará superar los altos  porcentajes de abstencionismo de las últimas elecciones?

En los comicios estatales de 2013, el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana, reportó el 63.23% de abstencionismo, el segundo más alto entre las 14 entidades que celebraron comicios en las elecciones estatales en ese año, a pesar de ser el único estado que tuvo comicios para gobernador, y que suelen ser más concurridos. Este desinterés de los bajacalifornianos en el que resultó electo el actual Gobernador  Kiko Vega y quien fue postulado por la alianza PAN-PRD-Panal y Partido Estatal de Baja California, es casi idéntico al ocurrido en las elecciones de 2001, cuando se registró el nivel más alto de abstencionismo en la historia de nuestro estado.

Estos antecedentes sirven para medir el nivel de desencanto que existe en la ciudadanía, y la apatía del electorado, principalmente por la corrupción e impunidad que existe en nuestro país, debido a la mala calidad de nuestros gobernantes, así como por la poca calidad política de muchos de los candidatos; la falta de compromiso social de los partidos políticos, y por la discreta pero siempre evidente intervención del oficialismo estatal en las elecciones. Por lo anterior, la verdadera contienda a la que se enfrentarán los candidatos o partidos políticos es contra el abstencionismo electoral bajacaliforniano. Ese mal sociológico que está acabando con nuestra democracia.

Así, hoy más que nunca, los partidos políticos y candidatos tienen la responsabilidad de promover de forma eficaz la participación ciudadana en la vida democrática de la región, y contribuir  a la integración de la verdadera representación popular. Sin embargo, esto solo es posible, a través de la cohesión social, es decir, con la simpatía de la ciudadanía en la cosa pública, y con la oferta y adhesión a ideologías y corrientes de pensamiento que deben debatir los partidos políticos y candidatos de forma abierta y de cara a la sociedad.

Los partidos políticos, como entidades de interés público, tienen una función relacionada con hacer efectivos un conjunto de pretensiones y necesidades colectivas, pues además de hacer que el electorado participe activamente para que perdure la vida democrática del país, a través del pluralismo, tiene la tarea de vincularse con la sociedad de una manera franca y constante. No hacerlo así, es demostrar incapacidad política y su decadencia como organismo político.

Los altos porcentajes de abstencionismo por parte del electorado y la apatía ciudadana en la cosa pública, son evidencias de esta incapacidad, y son además síntomas graves de un sistema político y de partidos, agonizante que no ha cumplido con las expectativas de vida de la ciudadanía actual.

Ojalá que en este proceso electoral logremos ver partidos políticos y/o políticos reivindicados con la sociedad, y logren vencer los altos porcentajes de abstencionismo: un enemigo más de nuestra democracia contemporánea.