La Cacho y la Juárez en pie de lucha

Por Manuel Rodríguez Monárrez

Esta semana acudí invitado por el Ingeniero Hilario Torres a una reunión de organización vecinal que me impactó por el grado de cohesión social mostrado por los vecinos de dos de las colonias más antiguas de Tijuana: La Cacho y la Juárez. Las dos colonias están sufriendo los estragos de las edificaciones verticales que a diestra y siniestra se están autorizando en cada calle, en cada espacio a la venta y que están asfixiando la calidad de vida de los habitantes. A la reunión también acudió el diputado estatal Marco Corona y el representante del diputado federal electo Javier Castañeda.

En mi intervención hablé del ejemplo de lucha de los comités vecinales de Coyoacán en la Ciudad de México, que han enfocado sus baterías en dejarle en claro a la sociedad qué desarrolladores han depredado los derechos fundamentales a una vida digna, pues el acceso al vital líquido ha sido restringido por tandeo a ciertos horarios producto de la saturación de consumo, ya que los edificios jalan con sus bombas y tinacos toda el agua de la ciudad y la almacenan, dejando a los viejos residentes con el agua potable restringida.

Esta es la misma situación que ya están atravesando los vecinos de la Cacho, que desde principios de esta administración se acercaron con la regidora presidenta de la Comisión de Desarrollo Urbano para exigir una moratoria de edificaciones verticales en su colonia. Solicitud que sigue pendiente de su análisis desde hace meses. Cómo es posible que se sigan autorizando más edificaciones sin una nula consulta vecinal, los vecinos afectados en todo caso son los últimos en enterarse.

La gente está asustada porque tienen la misma infraestructura de hace 40 o 50 años compartiendo ahora el vecindario con edificios de muchos pisos que demandan y utilizan en su totalidad las capacidades instaladas.

En el caso de Lomas del Rubí, el Alcalde primero debió informar sobre las características de los terrenos, su ubicación, lo cual debió haber pasado por el consenso de los vecinos, antes que haber votado su desincorporación en el Cabildo, y no lo hizo, esto para que no suceda lo que en otros casos en los que los terrenos no son habitados por los afectados.

Muchos siguen esperando de qué manera la autoridad va a obligar al desarrollador Melo a entrarle a las indemnizaciones, al parecer la justiciar no ha llegado, y aunque lenta, aún guardo la esperanza que con organización vecinal, la información correcta y acompañamiento continuo por parte de las autoridades muchas cosas se pueden lograr.

Cómo es posible que han pasado seis meses y ni siquiera un muro de contención les construyan para que no se sigan cayendo más casas. La calle Liberal Patria ya quedó incomunicada por una nueva zanja que se abrió el fin de semana, poniendo en alto riesgo ahora las casas del lado poniente de Lomas del Rubí. El drama se sigue viviendo con más y más familias tijuanenses, y todavía es tiempo que no hay responsables de la tragedia urbana más extensa en la historia de derrumbes en Tijuana.

El gobierno de Tijuana sigue siendo rehén de los intereses inmobiliarios que mueven la tierra sin tomar en cuenta las siniestras consecuencias, el reciente derrumbe en la Colonia Juárez es un ejemplo más de cómo se manejan las cosas en la administración urbana de la ciudad. Y es que durante las horas críticas posteriores al derrumbe la autoridad no se hice presente y la compañía que quitó la barda pudo maniobrar para cambiar la escena a sus anchas. Claro con la complacencia de sus socios, los gobiernos panistas en turno.

El de la Colonia Juárez es el séptimo derrumbe que se da durante la presente administración municipal. Mientras la empresa pide no magnificar el tema, los vecinos no pueden dormir ante la amenaza inminente.

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