La burbuja generacional y la privatización de la educación

Por Noé López Zúñiga

Este regreso a clases es el ciclo más importante del año, pues en cada familia mexicana existe la esperanza por ver crecer y desarrollar intelectualmente y humanamente a sus hijos. Sin embargo, del otro lado de la moneda, existe un ambiente de tristeza y de mucha incertidumbre, principalmente en esos padres que no les alcanza los recursos para poder satisfacer las necesidades para la formación de sus hijos. 

La burbuja demográfica y generacional que estamos viviendo en Baja California, ha provocado que por lo menos 18 mil estudiantes no tengan asegurado un lugar o cupo en una escuela preparatoria oficial; no obstante, al parecer y según reportes oficiales, el sistema educativo estatal está haciendo todo lo posible para que muchos de esos jóvenes que quedaron fuera del oficialismo educativo, se les otorgue una beca social y puedan así, tener la posibilidad de cursar sus estudios en preparatorias privadas. Sin embargo, existen muchos otros jóvenes que ni siquiera tuvieron la oportunidad de alcanzar un apoyo institucional, lo que se les ha trasladado a sus padres, la obligación de pagar colegiaturas en escuelas privadas, con el argumento de que no quedaron seleccionados en el sistema educativo estatal, como que si el derecho humano a la educación fuese una cuestión de selección, algo así como la selección de la especie humana a luz de la teoría Darwiniana.

Lo peor es que muchas de estas preparatorias privadas de cuota social, a la que se ven en la necesidad de acudir los tijuanenses, están en malas condiciones físicas, pues están ubicadas en lugares inapropiados, sin que cumpla con los estándares de calidad que busca el modelo educativo nacional.

En efecto, si revisamos las instalaciones de muchas de estas preparatorias privadas, podremos percibir que no cumplen con cuestiones de seguridad, áreas recreativas o deportivas, mucho menos culturales, pues son simples centros de enseñanzas exprés y poco integrales para el desarrollo humano. Lo lamentable es que las autoridades lo saben y no han hecho nada por corregirlas, sino todo lo contrario, ante la burbuja generacional que afecta al sistema educativo, el gobierno ha otorgado en los últimos tiempos, concesiones para la oferta de servicios educativos a nivel medio superior, y cubrir así las deficiencias y la falta de planeación educativa en la región.

Por último, resta decir que si bien es cierto, constitucionalmente los servicios educativos son una actividad prioritaria para el desarrollo nacional, donde puede concurrir el sector público y el privado, según lo señala el artículo 3ro. de la Constitución General, la realidad nos dice que las familias tijuanenses, cada vez más acuden al sector privado a cubrir y satisfacer las necesidades educativas de sus hijos, no por gusto, o libre elección, sino por necesidad urgente, ante la carencia y deficiencia del sistema educativo oficial. Esto sin duda, es una forma perversa de privatizar la educación, principalmente la media superior, lo cual perjudica directamente a la ciudadanía.