La burbuja de atracción del personal en Tijuana

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

De acuerdo a estadísticas compartidas por el despacho Ruiz-Morales y Asociados, el promedio mensual de rotación de personal en la ciudad de Tijuana ha incrementado de manera gradual año con año desde 2013. Al final de diciembre de aquel año el índice de rotación promedió en apenas 2.8% mensual. Para el año que le siguió se llegaba a un 3.1%, el más alto desde 2008 que había cerrado con un 5.3%. Y así los años que le siguieron al 2014 fueron cerrando con un promedio cada vez más alto hasta cerrar el 2016 con 6.2%. Del mes de enero a julio de este año en curso el promedio mensual de este índice ya rebasa el 7% con una tendencia a seguir incrementando.

La llegada de nuevas empresas en los últimos años y el incremento de los volúmenes de producción en algunas plantas ya instaladas en esta ciudad, han provocado que la oferta de empleo rebase al número de personas en búsqueda del mismo. Pero también es sabido que quienes contribuyen entre un 80% y 90% al índice de rotación son los empleados de nuevo ingreso, lo cual nos lleva a concluir que en términos generales es un mismo grupo poblacional que está emigrando de una empresa a otra y que rara vez rebasa los tres meses de antigüedad en un mismo empleo. Aunado a esto, cada vez son más las empresas que hacen esfuerzos impresionantes por atraer y retener a este grupo de personas que se caracterizan por su inestabilidad y su volubilidad laboral, y estos mismos esfuerzos han creado una burbuja que ha crecido de manera peligrosa durante los últimos años. 

Hoy en día se ofrecen de bonos de recomendación, bonos de contratación, bonos por permanecer cierto tiempo laborando, entre otros más. Hay centros de trabajo que ofrecen hasta un televisor como atractivo. La estadística de rotación de personal nos indica que realmente nada ha funcionado del todo, sino por el contrario, ha resultado un negocio muy redituable para el trabajador que cambia de empleo cada tres meses, pues lo hace de nuevo acreedor a algunos o todos estos bonos.

Son las mismas empresas las que han creado un ambiente en el que la permanencia paga poco, en el que lo redituable está en la inestabilidad laboral, se gana más en el mediano plazo cambiando de empleo que permaneciendo en uno solo. Así también son las mismas empresas las que abusaron de contratar a empresas que proporcionan el servicio conocido como outsourcing para atraer más candidatos y después quejarse que otros “outsourcings” les “piratean a la gente”. Estamos frente a la paradoja de ofrecer muchos atractivos, pero pagar poco.

Toda esta dinámica creada por muchas de las empresas en esta localidad y aprovechada por un número importante de empleados, ha dado lugar a una burbuja que no ha dejado de crecer en los últimos 4 años. Cada vez se ofrece más por menos sin una estrategia a mediano o largo plazo, pareciera que en varias plantas de manufactura lo único que importa es cumplir con el requerimiento semanal de contrataciones, dejando en segundo plano aspectos como la retención y el ambiente laboral; y en un muy último orden de importancia el encarecimiento y desordenamiento laboral en la plaza, lo cual nos deja en desventaja competitiva con relación a otras regiones. 

Corresponde a las empresas y sus líderes romper con este círculo y darle orden a la dinámica de atracción y retención de personal en esta ciudad, de lo contrario la burbuja que ellas mismas han creado será reventada por algún fenómeno externo con consecuencias que pudieran ser graves para todos.