La buena racha del equipo «malo»

Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

Las banderas mexicanas en cada esquina resurgieron con la llegada del mes patrio, pero también como símbolo de que el combinado tricolor de nuevo tendrá participación en una justa mundialista.

Y es que a pesar de que aún quedan tres partidos por disputarse del presente Hexagonal final, la selección nacional ya logró sellar su pase de manera prematura al vencer por la mínima a su similar de Panamá el pasado viernes en el estadio Azteca. Además, se confirma el buen momento que actualmente vive Irving Lozano, quién acumula tres goles en la misma cantidad de encuentros en su nuevo club holandés y que con su solitario gol encaminó al conjunto azteca a obtener un triunfo histórico; su anotación no solo se tradujo en una clasificación al próximo mundial, sino también concretó el pase más rápido para México bajo este nuevo formato implementado en 1998. Se dice fácil, pero a estas instancias de la eliminatoria pasada el equipo mexicano sufría seriamente al no poder sumar puntos y con ello peligraba la clasificación a Brasil 2014. Afortunadamente, la crisis que se vivió en ese momento quedó en el pasado y cuatro años después se puede presumir el pase a la próxima Copa del Mundo a dos semanas del Día de la Independencia de México.

Ahora bien, con todo lo que se mencionó previamente se podría decir que es un gran momento para la selección mexicana. Con todo y las constantes críticas que ha recibido por sus famosas rotaciones y por su extraña insistencia de colocar a jugadores en posiciones que desconocen, Juan Carlos Osorio se ha convertido en el entrenador más exitoso al mando del combinado azteca al lograr la clasificación en la menor cantidad de partidos. Se podrá argumentar que cuenta con una selección de jugadores que se encuentran en buen momento y que los rivales de Concacaf no son tan duros como los de otras áreas, pero se le debe respetar el hecho de que cumplió con el objetivo principal de conseguirle a México una invitación a la fiesta más grande del futbol mundial.

Pero entonces, ¿por qué no se siente tan satisfactorio como debería?

Queda claro que es muy difícil que la afición logre olvidar los descalabros que se han vivido bajo la era Osorio. Han sido pocos pero escandalosos, y cada uno logró evitar que el conjunto tricolor tuviera más proyección en torneos importantes. La goleada a manos del cuadro chileno no solo significó la primera derrota de Osorio como mandamás, sino también fue la eliminación en Copa América. La segunda derrota vino ante Alemania, quien se encargó de eliminar a los nuestros en semifinales de la Copa Confederaciones, y en ese mismo torneo se sufrió otra derrota ante Portugal en el duelo por el tercer lugar. Por último, se vendría el fracaso más reciente en contra de Jamaica, quien sorpresivamente sacó a México de Copa Oro en semifinales. Y sí, se entiende que quizá no se está al nivel del campeón de Sudamérica, de Europa o del mundo, pero fueron derrotas dolorosas por la manera como se dieron. Osorio revivió al gigante de Concacaf, pero hasta ahí.

Que solo sea el cinismo que viene con la edad el que habla y que este buen momento sea algo más que la buena racha del equipo «malo.»