La Atlántida

Por Juan José Alonso LLera

“El que la soñó la hizo desaparecer”.

Siempre he sido un consumidor obsesivo de libros, aunque Marx Arriaga encargado de los libros de texto gratuitos diga: “Leer por goce, acto de consumo capitalista” (reverenda estupidez, dicho sea de paso).

Mi pasión por la lectura viene desde niño, lo único que ha cambiado son los títulos y los formatos, es por este motivo que les quiero compartir uno de mis temas favoritos de la infancia, del cual se sigue investigando para esclarecer nuevas teorías y datos sobre su existencia y ubicación. Efectivamente se trata de la Atlántida, que va desde los diálogos de Platón, pasando por su alumno más aventajado Aristóteles, hasta muchas fantasías y ahora estudios serios sobre esa civilización.

El filósofo griego Platón fue el primero en hacerse eco de una leyenda de la antigüedad en la que se menciona un reino mítico situado en una isla o península llamada Atlántida. En sus “Diálogos” hace referencia de ella a través de Critias, discípulo de Sócrates. Los textos de Platón sitúan la Atlántida frente a las Columnas de Hércules, lugar atribuido al estrecho de Gibraltar que señalaba el límite del mundo conocido, y la describen como una isla más grande que Libia y Asia juntas.

Muchos textos la ubicaban y relacionaban con el triángulo de las Bermudas, de hecho, juntaban historias sobre ovnis, desaparición de aviones y una civilización sumergida en el mar, conectando todos los acontecimientos y llevándote a lo que parecía una película llena de fantasía e inteligencia.

Atlántida (isla de Atlas) descrita en los diálogos Timeo y Critias.

En dichos diálogos, la isla aparece como una potencia militar que existió nueve mil años antes de la época del legislador ateniense Solón, quien, según Platón, es la fuente del relato.

El poderío de la Atlántida fue tal que llegó a dominar el oeste de Europa y el norte del África, hasta ser detenida por la ciudad de Atenas. En ese mismo momento una catástrofe, que no se describe, hizo desaparecer a la vez la isla y los ejércitos rivales, (en un solo día y una noche terrible).

El mar donde estuviera la Atlántida se tornó innavegable a causa de los bajíos, en tanto que Atenas y los pueblos de Grecia olvidaron el suceso, pues sólo unos pocos sobrevivieron. En Egipto, en cambio, se preservó el recuerdo que, miles de años más tarde, llegó a conocimiento de Solón y, a partir de sus relatos y un manuscrito, a Critias, el narrador.

La descripción detallada de la isla y la mención de que se trata de una historia verdadera llevó a muchos investigadores a proponer diversas conjeturas sobre su ubicación y existencia. Del mismo modo, el hecho de que la fuente sea una tradición no comprobada y la evidencia de que en los diálogos se hace uso de la ironía, hizo que otros estudios considerasen a la historia como una invención literaria destinada a expresar ciertas ideas políticas de Platón.

Ante la cantidad de sitios propuestos como el emplazamiento de la isla, el periodista escéptico Michael Shermer, fundador de la Skeptics Society,​ sostiene que las hipótesis de la ubicación de la isla Atlántida tienen defectos de fondo y forma. Por ello, Shermer rechaza en general las distintas conjeturas, y en particular el supuesto descubrimiento de la ubicación de la Atlántida en el sur de España por el investigador alemán Rainer Kühne; y señala que el mito de la Atlántida propuesto por Platón recoge su percepción acerca del costo de la guerra en lo económico y social, derivado de su observación del conflicto armado entre los siracusanos y los cartagineses.

Este relato presentaría un mensaje moral alrededor de una sociedad que al hacerse rica se torna belicosa y corrupta, y por ello es destruida por un castigo divino. En resumen, puedes creer o no, pero el ejercicio de la lectura y viajar a la fantasía no tiene precio ni posición social.